En el 580 de AM

Durante 1992 la vida alegre de pueblito pintoresco transcurría para mí en la casa y en la escuela, al vivir más lejos (lejos es un decir ya que el pueblo era aún chiquito) de mis cuates, uno de mis más grandes gustos era tirarme en una hamaca que mi papá puso entre dos árboles de guayabas.
Una de las casas más grandes donde vivimos, y la última antes de salir para Zamora, de alguna manera, siempre me resulto poético, que viviéramos ya casi a orilla de carretera justo antes de irnos, como si fuéramos acercándonos a lo que seguía.
La cosa nunca fue coser y cantar en cuanto a lana se trataba, pero mis papás siempre sabían cómo sacarle jugo a la vida, las mañanas del domingo se hacían ingentes cantidades de palomitas y frituras, que en transcurso de la tarde se embolsarían para que mis padres pudieran llevarlas a la escuela y tener un ingreso extra.
Todo esto era amenizado al fondo por la estación de radio que mejor se oía, que era el 580 AM, CANAL 58 generaba su señal en Guadalajara y nos llegaba perfecto, aparte tenía la ventaja que transmitían todos los partidos de los equipos de Jalisco, Atlas, Leones negros y sí… Chivas, así que ni moverle a la grabadora, Canal 58 era amo y señor de la cocina y dominaba desde arriba del refrigerador sus territorios.
Cada dos domingos en punto de las 12:00 Emilio Fernando Alonzo y David Medrano, narraban desde el Estadio Jalisco los avatares del juego de pelota, yo solo imaginaba aquellos sucesos, lo cual era más divertido que ver el juego en la tele, aún ahora me parece que si no es en el estadio el deporte debe vivirse en la radio.
Quince minutos antes del final del juego, ambos cronistas hablaban a cerca de quien había sido el jugador más importante del equipo local, quien había sido “El jugador 58”, mi mente curiosa pero aún muy infantil, no entendía porque no le decían el “número uno” si era el mejor, lo que si entendía bien, era que el jugador del encuentro distinguido con este título era alabado, aun así perdieran, él se salvaba de la crítica.
Frente a la radio, recuerdo preguntarle a mi papá por que el mejor no era el uno, explicándome él, que era en referencia a que el 58 era el símbolo de la cadena de radio que los transmitía, y que con esto intentaban explicar que ellos solo estaban con el mejor, con el más hábil, con el del talento.
Los fines de semana que chivas jugaba de visita usualmente lo hacia los sábados por la noche, y ahora si llegando de La Piedad, mis papás hacían botanas y nos sentábamos a ver tele en su cuarto, un febrero de ese año, chivas sale a la cancha con (los que recuerdo) Demetrio Madero con el 4, Guillermo “More” Hernández con el 17, Javier “Vasco” Aguirre con el 13, Ignacio Vázquez con el 10 y Benjamín “el maestro” Galindo con el mítico 58, ahí por primera vez vi el número, del lado contrario otro equipo de Jalisco, Leones Negros saltaba a la cancha con un ExChiva Arturo Javier Ledesma Velasco “el Zully” quien usaba igual el 58, después de ese partido, ya nunca más volví a ver ese número como una idea abstracta, ahora era real y pertenecía a un ser humano, que portaba aquel distintivo como signo de su gran rango.
Que gran ofensa pensaba para mí, ¿por qué los rivales tienen un 58? y ahí mi papá me explicó que ambos eran de la misma ciudad, los cubría la misma cadena, y que los veintidós hombres en terreno eran atletas, y eran muy buenos, pero de esos, los mejores eran esos 2, y sí, obviamente “Zully” era el mejor de Leones, porque venía de chivas.
No recuerdo quien ganó o quien perdió, lo que si recuerdo es que ver a “Zully” jugar fuera del área con los pies, era impensable para un portero mexicano de los 90’s, y por el otro lado la zurda de Galindo hacia ver tan fácil el juego, era un tipo que estaba en todo, y todo hacia bien; dos fueras de serie, no sé si a causa de que en verdad lucían, o debido a que yo estaba con mis 5 sentidos en ver que hacían.
Para 1993 el Instituto Mexicano de la Televisión, conocido también como Imevisión, un organismo estatal mexicano encargado de operar las estaciones de televisión propiedad del gobierno federal se disuelve, perdiendo los derechos televisivos de Chivas, quien pasa a ser televisado por los mismos dueños del América, Chivas ahora se ve en la casa del acérrimo rival, y yo estaba en una nueva escuela, sacando “mi número de la suerte” con el maestro Joel y después peor con la maestra “Cony” (a quien le deseo que jamás haya sido feliz, pero de ella me encargare en otra entrada de blog), en resumen, todo estaba fuera de lugar, menos el 58 en el dorsal de quien debía poner el talento.
Para el Torneo 96-97 ya estaba adaptado a la Ciudad y la familia reportaba plantel completo con la incorporación de mi hermana, residíamos en Valle de San Agustín, una casa en forma, nada que ver con las calles empedradas del pueblo, un lugar que me gustaba mucho y en el que a la reta en la cuadra salía con una playera enorme del Guadalajara.
En ese tiempo Chivas llega a la Final, con un delantero de miedo “Gusano” Nápoles, y un portero de época Martin “pulpo” Zúñiga y otros nombres impresionantes, pero yo seguía a un defensa “el more” Hernández, ¿Por qué? Exacto, porque ese era el 58, un tipo fuerte, sobrio, no mucha conducción pero si mucha vista, no dejaba pasar ni un solo balón, sobre él se cimentaba todo el equipo, que aquel año salió campeón.
La mejor época de la vida si me lo preguntan, aún era muy chico, así que me quedo tiempo para actividades suburbanas, para jugar súper Nintendo con mi hermana, tener arbolito de navidad por primera vez, y muchas otras cosas que en el rancho no hubieran sucedido, y sí, entendí que en la vida no siempre ser el número uno es lo mejor.
En el ’99 los cuates de mi papá eran otros, viajamos con “Berrinches” García y su compadre a Morelia, para un juego donde Guadalajara iba de visitante, Luis García adornaba su espalda con el merecido 10 de delantero goleador, ese año, al ex delantero del atlético de Madrid no le alcanzo para ser 58, y yo me acomodaba a la prepa, más que otra cosa recuerdo las palabras de mi papá, -échale ganas a la prepa y vas a venir a Morelia, la Universidad, la vida grande y una Ciudad con estadio de fútbol de Primera División.
La relación comercial de Canal 58 y Chivas rayadas de Guadalajara era tan grande que se consideraba ser el 58, como una distinción de más renombre que ser capitán, ungidos con esta señal fueron “More” Hernández, “El Maestro” Galindo, “Travieso” Guzmán, Ramón Ramírez, “Tiburón” Sánchez y Adolfo “Bofo” Bautista, quien sería el último gran 58, ya que con la era de Jorge Vergara se cortó la tradición.
Un equipo puede tener un líder, ese que sabe para dónde, que marca tiempos, hacia atrás o hacia adelante, un creativo, alguien que cuide la puerta, un seguro de manos, un delantero eficaz y solvente, pero todos esos se pueden englobar en un número, ese mismo número que habla de talento, de marcar diferencias, habrá quien quiera ser el número uno, para mí, la historia de mi niñez y la adolescencia fue la búsqueda por ser como el 58.

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