Terrorismo emocional.

Me he convertido en la muerte,

el destructor de mundos.

Julius Robert Oppenheimer

(Físico estadounidense).

 

Guardados en nuestro cartucho, pasamos serenos, somos un objeto en reposo, sin saber que tan fuertes podemos ser, silencios y sueños, encerrados, comprimidos, sin sospechar el mundo que hay afuera.

Vamos de un lado al otro, sin abrir los ojos, como si no hubiera nada que valiera la pena, para hacer un poco de calor, automáticos y adormilados,  ignorantes de la fuerza que nuestro ser despliega.

Y un roce mínimo, enciende nuestra masa, un iniciador; ese ser responsable de iniciar la carga, también podemos ser nosotros actuando en otro, dependiendo de quién es aquel que sirve como voladura.

Ese, el iniciado expande su cuerpo hasta lugares que no sabía que era capaz de merecer, y es a la vez sustancia y a la vez deflagración viva y oxigeno que consume a gran velocidad, él es la explosión hecha vida, un bum que sacude la tierra y el aire, sonido, luz y fuerza.

El estallido es un breve momento, pero sus secuelas son imperecederas, el mismo objeto iniciado, nunca jamás podrá recobrar su forma original, es un destino cruel pero justo, lo es todo por un momento, y nunca más.

Y no es consciente de su fuerza, porque no sabe que es lo que lo inicia, o que es capaz de iniciar en otro, peor aún, en ciertas ocasiones la carga no detona con el iniciador, por lo que se requiere un multiplicador (un explosivo intermedio que sea sensible al iniciador y a la vez inicie a la carga).

Y sí tiene mucha suerte, podrá encontrarse con un detonador o iniciador tan enriquecido, tan finamente elaborado que divida sus átomos y moléculas, creando una explosión nuclear, un hongo atómico, una fuerza tan demoledora y poderosa, que está prohibida por las naciones.

Pero el estallido no es controlado jamás, siempre conlleva la destrucción de estructuras, de edificios, de cuerpos y de todo aquello que este cerca de las sustancias involucradas, los mismos físicos que lograron por primera vez crear algo así, se sorprendieron de algo que ni siquiera vieron de primera mano.

Así de peligroso es.

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Una respuesta a Terrorismo emocional.

  1. zzzurdita dijo:

    Esta entrada me recordó tanto al efecto zippo…

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