“Si ves que los chingadazos

son a la izquierda de ti,

tú, inmediatamente

corre al lado derecho”.

Mi padre 1988

 

La educación, la enseñanza y el género humano, esas son las cosas típicas que se aprenden en la escuela, si alguien me pregunta, lo que aprendí en la primaria es, como se comportan un grupo de humanos en leve cautiverio y normas mínimas de comportamiento.

Y podría ir más allá, esta espiral tremenda de ir aprendiendo normas sociales, entre lo bueno, lo malo y la delicada línea gris en medio de ambas siguió hasta la prepa.

Pero no salí un iletrado o un absoluto negado al aprendizaje formal, por una persona que norma mi actuar como lector, mi padre, estuvo cerca, me dejo materiales, me avecino a las letras y por eso, este año en particular tardíamente publico esto.

En esto punto quiero precisar que he aprendido más charlando con mi padre, que en toda la primaria, la educación en mi casa es a calzón quitado (no literal no sean sucios), nadie es héroe, ni villano y todas las opiniones pueden ser vertidas (aunque no todas cuenten… ahora ya me rio de eso).

No es sencillo escribirle a quien es uno de tus más importantes maestros, menos si esa persona resulta estar encarnada en quien te dio la vida, una tarea que no debería echarme al hombro, y sin embargo intentaré.

Quisiera empezar diciendo que mi padre me acercó al estudio, como el pastor que dócilmente baja una oveja a un arroyuelo fresco a beber, y que yo sacie mi sed… pero sería una mentira, el camino de la educación fue más bien un show digno de un rodeo texano.

Creo que aún dentro del antagónico ser que vislumbro en mí en relación con mi padre es que, ambos tenemos ese toque de maldad, una complicidad que solo ser un joven jugando a la casita te puede dar, mi padre no tiene punto de comparación con el padre de mi hermana, son dos seres diferentes.

A mí me tocó un maestro de rancho, en una bici, comprando cueritos y haciendo ingentes porciones de palomitas para ver películas los domingos, que me mandaba a besar niñas en lugares inusitados para reírse un poco.

Pero crecimos y quizá esa maldad, ese gen que uno debe ocultar, es la cosa que no lo dejo rendirse conmigo, algo veía en mí, y a pesar de mis sonoros fracasos en la educación escolarizada, y llegar con “el número de la suerte”, seguía dándome incentivos.

El malevaje, esa dosis de sátira y el profundo sentido del sarcasmo en mi padre, creo que son las razones por las que no creo en el “Bulling” (por cierto, ¿que no hay millones de palabras en español para usar? Supongo que es más moderno tener términos gringos), ese Señor nunca dejó pasar oportunidad de “cabulearse” a quien podía.

Supongo que una de las más clásicas que recuerdo, es que a mis 3 años tomó un cubito de concentrado para caldo de pollo “Knor Suiza” y me dijo –ven, cholo, te tengo este chocolate, mira prueba-, me brillaron los ojos, y con confianza ciega le di una gran mordida, solo para oír la sonora carcajada de mi padre, mientras yo seguía haciendo caras; una cosa que el padre de mi hermana jamás haría.

Crecimos juntos, es un hibrido entre un hermano mayor y un padre, y ambos me causan el mismo respeto, admiración y miedo; y sé que no estamos viendo la misma luna (porque honestamente, ¿Quién se queda viendo a la luna? Solo los drogados, digo ¿Qué espectáculo puede ser una bola blanca?), pero cada que un balón cruza la línea de meta, y un rojiblanco festeja el tanto, sé que estamos viendo las mismas chivas, y esa comunión también la tengo por él.

Mal y tarde como siempre, pero con todo mi cariño te digo, feliz día, que sigas siendo 2 chamacos de 25… ¡Olé lo grande!

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3 respuestas a

  1. tati dijo:

    Feliz cumpleaños a ese gran hombre que te hizo ser lo que hoy eres, no cabe duda que eres su viva imagen, feliz cumpleaños Don German!!

  2. Germán dijo:

    Ps, para empezar una disculpa, no por el chocolatito, sino por aquello de “Puedes opinar, pero tu opinión no será tomada en cuenta… ” Ja, ja, aj a,ja… ese si es un clásico!
    No, ya sin cabuleadas, Gracias! de todo corazón! Eres el hijo que cualquier padre desearía tener!

  3. zzzurdita dijo:

    Me tardé un poco en volver… y regreso con esas palabras tuyas que son mis favoritas, esas de reconocimiento y cariño y respeto y amor: Honor (con mayúscula porque no es a cualquiera) a quien Honor merece.

    No podrías ser la personas que eres si no fuera por quienes están en tu vida desde siempre… y yo agradezco eso, porque de cierta forma ese niño que se ríe de todo también me ha educado… entonces me quito el sombrero (o el cabello si fuera necesario) ante tan respetable hombre.

    Tarde, pero de corazón: feliz cumpleaños don Germán.

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