Con letra de molde

Amahí Gonak Ilmmy tiene en su maleta una larga y dura historia de problemas, desde su infancia, el mayor de cinco hermanos siempre supo, que su camino sería cuesta arriba, así que lo mejor que pudo hacer fue repetirse metódicamente que todo estaría mejor, tras culminar la primaria entre miles de horas de trabajo y tareas, ahora lleva una pequeña libreta naranja y una pluma a donde quiera que va, es más bien del tipo callado, de esos que bien pueden tener un mundo de filosofía urbana dentro, o una mente asesina, aun así siempre lleva esa sonrisa amable y sincera, de quien no guarda rencor por como cayeron los dados.

La entrada a la adolescencia le trajo a Gonak un nuevo tablero, la escases de recursos lo mantiene más tiempo en la calle, y el medio donde vive es un buen lugar para la iniciación en las drogas, sabe que no tiene tiempo para relaciones sociales, así que eso pasa a un segundo plano en su vida, no es que no tenga una o dos novias como todos, pero es más bien para desahogos propios de la edad, no para crear vínculos hacia nada; aún con todo lo que lleva no es un tipo amargado o serio, siempre busca lados positivos y avanza hacia lo que espera sea un mañana mejor.

Con la secundaria terminada, su vida por fin parece haber sonreído, hace dos años Siddharth Varadarajan ha acudido como cada domingo a lustrar su calzado en el lugar donde Gonak trabaja para obtener unas monedas extra, esta vez el cansancio hace que Gonak, en lugar de ocultar su libreta, la deje sobre el espacio de los periódicos, Siddhartth es un hombre curioso, hojea la libreta con la muy pobre escritura de Gonak y cada vez más se asombra de cómo este joven puede hablar de triunfar, y de alcanzar éxitos mundiales, así que habla con el joven y lleva sus apuntes a la modesta editorial “Tigre blanco”, donde los textos son estilizados, y en un año el primer libro de Gonak es un éxito (en parte por lo que dice y en parte por la historia personal del escritor), “YO HE LOGRADO TODO LO QUE ME HE PROPUESTO” está ahora en los best-sellers, el autor da conferencias, y explica su método motivacional por todo el país.

Casado y con dos hijos Gonak conoce cientos de personas, termina su bachillerato y esta comenzando una carrera, ahora parece que todo va en curso, ha terminado su segunda entrega, la nación ancia ver en los estantes “POR EL SIMPLE METODO DE”; un texto menos motivacional, más maduro y centrado, que sumerge al autor en esa frase de título que engloba todo, no complicar las cosas, para poder irlas logrando, crearse patrones de seguimiento, buscar procesos simples para pequeños triunfos que nos encaminen hacia los grandes sueños, un tema ya explorado, pero que Gonak retoma con gran fuerza, a más de que es amado por sus fieles “fanáticos” quienes lo siguen como a un gurú.

Aparece en radio, en televisión, en grandes giras a donde “Tigre blanco” que ahora es la segunda editorial más grande del país (gracias a la agresiva campaña que han emprendido con su escritor estrella) lo presenta como la prueba viva de que cualquiera puede alcanzar las más altas cimas del éxito.

Y es que no hay forma de no enamorarse de aquella historia, de ese sujeto que sigue adelante y adelante, el número de la mejor revista de política “Encuentros” ha rotó todos su records con el reportaje donde en portada aparece Gonak con su libretita naranja, a un lado del puesto donde lustraba calzado, luciendo sus zapatos italianos, traje de diseñador y unas mancuernillas de oro.

Pero el camino de los grandes éxitos acompaña a los hombres sencillos a grandes demonios, Gonak no es la excepción, cada vez más los convites se hacen más prolongados, los viajes crecen, las estadías se prolongan, y lo que ayer era un castillo nórdico, hoy es una casa de naipes y terribles vientos se avecinan, al regresar de su última travesía encuentra vacía su casa, vienen meses arduos.

El proceso del divorcio enfrenta al autor con una realidad que no había reparado en ver, sus hijos crecen sin sus consejos, la casa se mantiene llena de eso que no tuvo en su infancia, pero falta de cohesión, todos crecen por su lado, y el autor por primera vez en su vida, esta triste, muy triste por todo lo que ha pasado, pide unas vacaciones.

Dedicado de lleno a la literatura, encerrado en su casa solo habla con sus vástagos por internet, su obra sufre el influjo del romanticismo nacional que está de moda, y va poniendo énfasis en la unidad de la familia y de sus valores, todo a través de dos columnas en periódicos, “El ciclo” que se publica los jueves en el informador y “Aquí pensando” que sale los domingos en “La verdad”; sus fieles seguidores afirman que ya ha muerto y que no lo quieren decir para seguir lucrando.

En los días y semanas que vendrán se asombra del nuevo lenguaje de sus hijos, de las cosas que le piden, -sube tus escritos a “Tmblir”-, -debes revisar “Tuincher”-, -tienes varias cuentas creadas por fans que esperan 140 caracteres de ti-; accede a todo lo que le pidan, en dos días el tema de moda es AmahíGonakIlmmyEnTuincher, y una reacción en cadena, ira disolviendo lo poco que queda de sus relaciones sociales significativas.

Siddharth Varadarajan quien ahora es dueño de su propia casa editorial, esta consternado por no saber de Gonak, ha ido hoy al modesto suburbio donde vive, toca pero nadie abre, espera y llama a la encargada de la limpieza, quien le hace saber que desde ya una semana atrás la mujer no va, a petición expresa del dueño de la casa –tómese unas vacaciones me dijo-; pero accede a ir a abrir, así aprovecha y recoge un poco el estudio, único lugar que habita Gonak desde hace meses.

Siddharth ingresa, observa el estudio, ahí está Gonak, inherte, frio y en una escena que jamás imagino ver, ha decidido colgarse del andamio que mandó hacer para sus libros, mientras llama a las autoridades, ve un grupo de hojas perfectamente apiladas en un rincón del escritorio, los ojos se le llenan de lágrimas pero también de deseos al ver que es el tercer libro de Gonak “HACERME A LA REALIDAD” rápidamente sale de la casa y corre a su departamento.

Difícilmente puede sostener su pulso para poner café y disponerse a leer lo que es la obra póstuma de quien fuera su amigo y socio comercial durante años, las ganas de pensar cuanto valdrá el manuscrito dan pie a la calma y empieza la lectura, aquello era… aquello era… aquello no podía ser descrito con palabras por el mismísimo Siddharth, básicamente es un libro desmotivacional (si es que eso existe), un antónimo completo de los libros de autoayuda que llevaron a Gonak a los cuernos de la luna.

La lectura va de pedir menos de lo que crees que mereces, solo hay que empezar la página 3 para saber el tono de lo que sigue:

 “…¿Quieres un auto convertible rojo? Claro que sí, ese es tu sueño, porque te importa poco todo lo demás mientras tengas ese mezquino placer para hincharte el pecho delante de gente a la que no le importas, y ¿Cómo lo vas a hacer? Si no eres rico, si lo fueras no hubieras comprado este libro, pide un sueño que sí merezcas, por ejemplo, que nunca te falten veinticinco centavos para tomar el autobús.”

Una temática que te va sumiendo cada vez más y más en un mundo donde nada es más que lo mínimamente posible, y ya por eso deberías sentirte infinitamente agradecido, Siddharth no da crédito a lo que lee, pero no deja de avanzar, quizá sea eso que llaman “amor rudo”, confronta al lector y desde ahí lo levanta (o eso o Gonak estaba catatónico).

Pero el tenor, es el mismo, pagina a pagina el lector va de menos a menos, y cada que da vuelta a la hoja se asombra de cómo puede hundirte más y más, pero no deja el esfuerzo, su pulgar le avisa, no quedan mas de 5 hojas, el manuscrito ha sido devorado por un ser ya azul, que difícilmente cree que valga la pena respirar,  al fin del párrafo final una sentencia sobre la última hoja; Siddharth no entiende, quizá sea un código para alguien, ya que a él dos puntos tres no le hace lógica, -dos puntos tres- repite para sí mismo, se fatiga y decide llevar el libro a la policía y confesar lo sucedido, a ver si ellos pueden interpretar aquella clave

“No se diga que la vida es mala, es bastante divertida y tampoco se culpe a nadie de mi decisión final :3”

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Una respuesta a Con letra de molde

  1. Germán Ramírez adame dijo:

    Wow! Por fin un best-seller desmotivacional, es decir; REAL, me recordó la hipótesis de Nadia “no todas las historias tienen un final felíz”. Ya es hora de un cambio de paradigma, pero la vieja fórmula romana parece más arraigada que nunca: al pueblo pan y circo… El problema es que hay cada vez menos pan y más…

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