Del final (diletante)

Escribir, es arte, inspiración, catarsis, pero también es disciplina y autocontrol, momentos de divina lucidez y terribles sombras, me quise resistir como siempre a hablar de temas de moda, eso que llaman “trending topics” porque duran 15 minutos y después las letras no sirven para nada, se empolvan y ya a nadie le importan.

Una gran estrategia publicitaria, la mejor que yo recuerdo es el apocalipsis, buscamos uno cada momento, lo necesitamos, las grandes empresas nos venden ideas magnificas de finales tremendos, esta ocasión es especial, porque los ojos del mundo estarán al menos unos días más sobre nosotros, ¡bien por los mayas!

Su calendario da muestras de dos cosas, un dominio total de una ciencia tan compleja como la matemática y sus diferentes aplicaciones, crearon ciclos diversos, porque su sabiduría les dejaba entrever que el tiempo no es dar vuelta sobre la misma vida, la vida cierra y abre ciclos, eso es así desde siempre; y la segunda es que el mundo es ignorante, busca calendario maya en google y te salen 100 imágenes del calendario azteca antes de una del maya.

Vivimos en la enajenación, pero eso no es la modernidad eso es solo nuestra indómita naturaleza, somos multipropiedad jugándole al monopolio, no tenemos una verdadera noción de hermandad que no sea consanguínea y a veces ni eso, no vemos en otra mano nuestra propia mano, y nos golpeamos la cara por cualquier cosa.

Si hoy alguien me dijera pacifista, contestaría que ese pokemon no lo conozco, soy humano, soy sublime y perverso, es parte de vivir, negar mi parte animal solo me haría desconocer quién soy, si no conozco mi naturaleza ¿Cómo aspiro a conocer mi personalidad?, me gusta como a todos un buen pleito, sobre todo si ese pleito dirime controversias, no me malentiendan, no soy fan de la frase “Para que discutir si podemos partirnos la madre”; me refiero a que por fin Juan Manuel Márquez logró demostrar que el sí le ganó a Pacquiao, silenciando al mundo con ese soberbio golpe, después de ese momento ¿qué más le daría que el mundo reventara en confeti?

La violencia bajo ese tipo de condiciones, me parece hasta terapéutica, pero no siempre estamos bajo resguardo, la bestia contenida en todos a veces se agazapa y parece que no existiera, un terrible chacal ronda la mente de un niño, callado, solo está ahí, viendo su bestia dar vueltas y vueltas en su cabeza, hasta que un día logra zafarse de las ataduras, toma las armas que hay en su casa y extingue un ramo de vidas como quien sopla unas hojas, y no nos miramos para preguntar ¿Qué estamos haciendo de los niños?, ¿Quién los educa en verdad?, no, nos enfrascamos en ver si hay que regular las armas o no, como si no pudiera haber hecho lo mismo con un machete o una pala o cualquier otro utensilio; y el mundo de muchos inocentes vio final, así, sin calendario, ni profecías.

No hace falta esperar tanto, todos los días ve su apocalipsis el día y un nuevo día se genera de él, abrimos ciclos, invitamos gente a nuestra vida y cerramos esos ciclos, con un poco del fin del mundo en el corazón; me duele que el calendario maya llegue a su fin, porque era increíble ver que ese objeto antiguo tallado en piedra viviera hasta las computadoras es la muestra de que aún quedan cosas por aprender del pasado; una de esas es que hacen falta chamanes (al menos a mí me falta “La Chamana”).

Quiero cerrar con algo de ácido porque de verdad que ya no lo aguanto, a veces soy muy contumaz para opinar y caigo en los extremos, aun no soy un hombre centrado y maduro, pero creo que esta vez sí voy a dejar que Mr. Hyde hable, hace algunos días entré a una librería y había un grupo de gente en derredor a un libro “¡Renuncio! tengo un hijo adolescente y no sé qué hacer” del gran escritor mexicano Jordi Rosado… ¡Por el amor al eterno! Hubo más ventas de eso que de cualquier otro objeto, estamos dejando que ese simplón nos de consejos y encima queremos que los niños sean el futuro, ¿No se les hace que es pedir demasiado?

A mí me gusta la cultura pop tanto como a cualquiera, pero de eso a dejar que un segundón, patiño de Adal Ramones me diga como acercarme a mi aun adolescente familia, hay un mundo de diferencia, grandes multitudes leyendo eso, y él a un lado del estante donde estaba José Saramago… eso Ladies and Gentelmans es para mí el fin del mundo.

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2 respuestas a Del final (diletante)

  1. zzzurdita dijo:

    Save yourself, serve yourself, world serves it’s own needs
    Listen to your heart bleed dummy with the rapture and the revered and the right, right
    Vitreolic, patriotic stand, fight, bright, light
    Feeling pretty psyched

    Conozco una canción sobre el fin del mundo en español… pero no la elegí como comentario porque es sentimentalistamente ardida (y de las ardidas la verdad estoy un poco harta), o sea, la de Gloria Trevi. Mejor R.E.M. =)

  2. Germán dijo:

    Diletantes deberíamos ser todos, por el puro placer de meter la naríz en asuntos que no son ajenos… y por supuesto ser iconoclastas…

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