3 A 1 EN EL AZTECA

Como te sufro rebaño, como te amo, y como no me explico de donde sales, la tarde del sábado 6 del mes de octubre del doceavo año después del 2000, las nubes grises se alejaron desde temprano, en el estadio no se oye nada, y poco a poco una voz contagia la otra y una pandemia roja y blanca va cubriendo la nación, no es para menos, enfrente están “esos”, los que toda la semana se han burlado de la escuela holandesa, y de nuestro joven pastor Johannes Nicolaas Van’t Schip.

Guadalajara vive la fecha 12 del Torneo Apertura 2012 de la Liga MX, y el panorama se ve bastante amargo para chivas, eso hace arder la garganta del entrenador rival, el “Piojo” se mofa de la racha negativa de chivas y esta listo para salir airoso en casa, y ofrendar a sus paganas deidades la piel del rebaño.

El reloj marca las cinco en punto y tras la ceremonia de protocolo, el partido es el script que todos esperábamos, los capitalinos habían impuesto condiciones con el balón, pero tal y como lo ha dicho en reiteradas ocasiones el “Piojo” Herrera les faltó ser contundentes en el momento preciso.

El trabajo colectivo del local era mejor en términos generales, pero Chivas es un equipo de jóvenes con mucha dignidad, con más agallas que esquema al minuto 35, aprovechó que el rival se confió de la poca llegada que tenia la visita y en un balón por izquierda al área Jorge “Chatón” Enríquez peinó a la llegada de Marco Fabián, quien remato a boca de jarro, para prender la mecha de la locura.

Los locales confían en su triunfo, aguantan el golpe, y siguen haciendo lo que hacían, ese talante funciona, ya que a solo cinco minutos después del gol lograron la paridad en un balón por izquierda de Aldrete a sector contario donde Juan Carlos Medina con un gran recorte se quitó a Ponce para sacar un zurdazo colocado pegado al poste y poner el 1-1 e irse así al descanso.

La mano chica apunta al infierno y la grande al cielo, comienza la parte complementaria, todo sobre el script planeado, unos locales que tenían una mayor idea para tratar el balón, pero con su ineficiencia ofensiva, y con ese plus que tiene el rebaño sagrado, LUIS ERNESTO MICHEL, quien estaba en plan de imparable, tras el gol recibido afinó sus reflejos y lograba sacar todo.

Un disparo de media distancia del argentino Daniel Montenegro obligó a Luis Michel a meterle la mano de manera casi providencial para enviar a tiro de esquina, instantes después, el refuerzo de esta temporada Rafael Márquez Lugo quien se estrena de rojiblanco en este clásico, se contagia de valor, de ese valor que viene de regiones al sur del ecuador,  al sacar un fogonazo en las afueras del área que Diego Reyes en su afán de detener le cambió la trayectoria, así con mucha bravura y con una dosis de fortuna, al minuto 59 una vez más gritamos como si de eso dependiera nuestra vida.

Y ante el abrazo de los jugadores y el estratega, lo sentimos, era un grito que crecía dentro de cada corazón, era un grito que hervía, era un grito que estaban velando y resucito, tan incontenible y tan eléctrico en cada latir rojo y blanco… ¡CHIVAS! ¡CHIVAS! ¡CHIVAS! el Águila esta herida, les dolió en demasía esta estocada, están desconcentrados y como siempre, el silbante juega para los amarillos, en una tontería, Paúl Aguilar comete mano dentro del área y el arbitro no se atreve a señalar la pena máxima, ¿a quien le importa? Éramos amos y señores del azteca.

Juegas con calma rebaño, juegas bonito, tienes pocos pero bien armados embates, América esta herido pero no muerto, Guadalajara crece, toca y se anima al frente pero sin perder el orden, sus ímpetus son maduros, centrados, ahora es un juego de ajedrez, quien pierda el orden perderá el juego… y así al minuto 67 Márquez Lugo, de nueva cuenta, con esa confianza que cubre a los grandes delanteros, observa adelantado a González y se saca de la chistera, un obús centelleante que deslumbra al portero, quien se doblega ante la majestuosidad de una jugada que simplemente nos hizo caer de rodillas.

Completamente heridos, los jugadores de América se fueron al frente, más con ganas que con buen futbol, el juego había reventado el lado amarillo debe ir al menos por otro para no morirse de nada, los rojiblancos aguantan un poco más atrás y confían en el contragolpe, con todo y esto “el ave” estuvo cerca de descontar, pero el capitán Héctor Reynoso sigue la bola, no la pierde de vista, es un fantasma en el área y se aparece en la línea de gol para despejar un remate de Benítez, que iba para adentro.

El arbitro pita, no hay para más, empieza el carnaval, las banderas salen a las calles, hora de pensar en apuestas, en abrazos y en esa fiesta que solo el equipo más popular de México puede prender, los jugadores se quitan las playeras, las regalan, agradecen a su afición, de la que son ídolos, tremenda gesta han completado, los viejos chivas y los nuevos chivas están ahí, como gladiadores recibiendo la ovación.

Miguel Herrera no dudó en decir que esperaba mucho más de la escuela holandesa que llegó a Chivas a principio de este torneo, pues desde su perspectiva no había encontrado ninguna novedad, el problema para él es que LAS CHIVAS RAYADAS DE GUADALAJARA se basaron en aquel mandamiento que reza “Vencerás al América por sobre todas las cosas”, y en un poco de suerte (cabe mencionarse), para callar al “Piojo”, al “chucho” y a un azteca que vivió como el pueblo favorito de Dios entonaba a coro, las gloriosas notas del “cielito lindo”.

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Una respuesta a 3 A 1 EN EL AZTECA

  1. Germán dijo:

    Las armas nacionales se han cubierto de gloria…

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