…POR LA IGLESIA

Crecí durante muchos años a la sombra (en el mejor sentido de protección y comodidad que esto indica) de mi tío Ulises, el menor de la familia de mi padre, ha sido el cómplice ideal para el primero de los nietos, una pequeña diferencia de edades nos colocó en similares lugares en la vida,  equipo de básquetbol, trabajos, risas y amistades.

Por eso, en diciembre, verle participar en ese rito en que los humanos formaliza la unión entre dos personas ante una autoridad religioso, que regula y reglamenta el procedimiento, y genera compromisos contractuales, me llenó de gusto, por él, e ideas raras (por mi).

Después de tanto ver mensajes negativos sobre esta institución, ver dos personas que llegan a ese acuerdo de voluntades, manifestado en común, a la vista de con la familia, amigos y demás personas, obligándose a respetarse y proveerse, llega a pensar que quienes están ahí, no viven en este mundo o no le hacen caso.

Qué forma tan original de culminar el año, pensé mientras bailaba con la novia, sonreía porque estaba rodeado de mi familia, y me movía porque la música de vals en esas cosas es casi hipnótica, hace caer en un trance en el que todos, sonríen y viven como si amarse fuera viral, los ojos de las demás parejas se iluminan y se llenan de lagrimas, pero jamás de tristezas, en esto me absorbía, hasta que me regrese a la mesa.

Empecé a notar la amalgama de dos familias, gente que no se toca de nada, ahora son parte de lo mismo, eso debe ser lo que hace que se llame enlace, elegantemente ataviados, perfectos anónimos se abrazan como si se conocieran de años, al tiempo que se felicitan, esta locura colectiva de la que somos parte.

Debe ser lo mejor eso de casarse en diciembre, quizá por eso tanta gente lo hace, ya que empezaras una vida diversa en enero, el mes de ponerse positivo y pensar que todo será éxito y risas, este “boost” de dinamismo debe ser suficiente para afrontar la cuesta del dinero, el choque de dos asteroides, dos fuerzas fundamentales aparentemente opuestas y complementarias, creyendo que serán la excepción la regla.

Y un cumulo de voces, vecinos, propios, extraños, escribas y fariseos, danzando alrededor de una galaxia que antes no existía, un barquito de papel en esta tormentosa vida moderna, es esperanzador y terriblemente morboso, el escenario ideal para un escrito rápido de enero, así como para decir ¡QUE VIVAN LOS NOVIOS!

P.D. Bienvenida a la familia tía.

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Una respuesta a …POR LA IGLESIA

  1. Germán dijo:

    Que así sea.

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