EL CLÁSICO… QUE NO FUE.

Que bien te ves Rebaño Sagrado, ahora decoras tu pecho con un escudo de ultima generación, como se ve la mano de una empresa como Adidas, que falta te hacia una armadura de tu nivel, tus siempre brillantes colores dignos de respeto y admiración hacen rugir la casa del rival, ahora convertida en tu casa, ellos, no tienen corazón de guerrero, como van abajo en la tabla y temiendo la derrota, no fueron a su propio entierro, esta pasión no es para pusilánimes, se sabe desde que va a despejar Navarrete y la porra reza el tradicional “eeeeeeeh uuuuto”, que se escucha en todo lo alto, que hoy tampoco somos “la visita”.

Los que te amamos aun cuando las cosas van abajo, entiéndase todos, no bien terminábamos de recibir a los colegas, en bares, casas, talleres y manicomios en general, cuando Marco Fabián de la Mora mandó centro por izquierda, donde uno de los más jóvenes del equipo Antonio Gallardo se tiró de palomita para conectar un cabezazo pegado al poste derecho, y los gritos de alegría y decepción se apoderaron de un Coloso de Santa Ursula que vio cómo, apenas al minuto seis, el cero se rompía y, de la mano, también el partido, y ahí lo supimos, este no seria el clásico.

Por primera vez en este blog haré “copia y pega” de otra entrada -Los que aun no dejaban de corear los himnos vieron cruzar la bola, sobre un inútil “Memo” Ochoa, que ya sabían que por alto no sale a nada, con más temor que talento fue techado por la esférica- ahora no fue Memito como el clásico anterior esta vez fue Armando Navarrete, quien demostrando que es digno sucesor dejó la bola muerta para Marco Fabián quien solo empujo y se fue a hincar frente a la porra del enemigo, para decir “Gracias por sus aplausos”.

 

El dos a uno era solo la antesala de lo que venia, las chivas eran un vendaval de fútbol, y una vez más “copypaste” -¿Quién si no tu? Con tu discreto mote “El cubo”, incluso causa gracia… irreverente, loco y genial en sus movimientos, hace “el paso del robot” y una lagrima escurre por su mejilla al abrazo con Marco Fabián- Navarrete tiene más dudas que certezas, se amarra en el centro y ahí estábamos, ni 20 minutos de juego y solo había 13 en el estadio, 11 jugadores, 12 contando a la afición que te sigue a donde vas y 13… el silbante, no más.

 

Los siguientes 25 minutos transcurrieron entre tambores, trompetas, cánticos y una magia especial que encierra el ganar tan temprano y tan fácil, incluso Guadalajara empezó a dejar que el rival llegara un par de veces para que volvieran a abrir su defensa, se les notaba que defendían con miedo y mucha gente atrás, atacaban sin orden y con poca convicción, que muestra más patética de la ausencia de alma que les caracteriza.

 

Así acabo la primera parte ¿Quién pudo haberlo vaticinado? Ni nuestros más grandes gurus hubieran adivinado el marcador al primer tiempo, las caras de los jugadores del enemigo lo dicen todo, no les importa, abandonan el pasto como si fueran empatando, la tribuna ruge, sus seguidores no cantan, ondean sus banderas levemente, más bien mecidas por el viento que movidas por ellos.

 

Al segundo tiempo Adolfo Rosinei decide hacerse expulsar, de forma grosera y en un balón que no tenia peligro, se tira un lance y no protesta la roja, hasta parece que le hicieran favor sacándolo de ahí, no hay nada ya, diez del rival y bien pudieron ser los 11 no se notaron cambios en ellos, pero tu, tu que eres el termómetro del fútbol mexicano no te tiraste al frente como una maquina, cuidaste tus espacios y durante media hora trabajaste el orden táctico,  reacomodaste algunos delanteros y estrellaste dos ocasiones la bola contra el poste, para susto de ellos.

 

Un entrenamiento prácticamente la segunda parte, el publico que ya te ama, se te entrega sin lugar a dudas cuando entra el campeón del mundo Carlos Fierro entra para darle descanso a nuestro más experimentado goleador, hay que ver al joven en la cancha con su número 104, que demuestra que hay cantera para aburrir, corre por todas e incluso esta cerca de hacer la travesura, pero su remate es muy cruzado y el balón al minuto 88 se niega a ser un clavo más en ese ataúd azulcrema.

 

Que poco duraste en la cancha, que mal tocas la bola, duele verte ir a pernoctar en ese terreno, en el día más sagrado del calendario, con tu playera conmemorativa por 95 años de existir, me dio tristeza que este no haya sido un clásico, esto fue un entrenamiento, una cáscara e incluso un espectáculo morboso, no hincha el pecho ganarle a quien parece tener “promoción de gasolinera”, así es, regalas puntos en cada visita.

 

Ese orgullo, esa altivez, esas declaraciones groseras que despreciaban mi humilde condición han desaparecido, callaste antes del juego, callaste en la cancha y lo peor hablaste después del partido, tu delantero “estrella” sale y declara que tienes un capitán de agua y una defensa de plástico, mismos materiales con que se hacen los corazones de tus jugadores, esta vez las lagrimas de tu afición no han saciado mi sed de triunfos.

 

Solo tu Director Técnico salió de la cancha con un rictus de dolor entre su faz, ese que vivió el pasado, cuando jugabas con gente de tus fuerzas básicas, esos que saben que los colores no se rinden, no se entregan y no se dejan sin sudar,  que pena me dio ver a mis caballeros chivas patear al enemigo caído, porque todo el partido desde el minuto 6 te tuvimos en un puño, así de pequeño eres, no importas, no da gusto humillarte, ojala recuperes tamaño, porque con el Atlas a punto de descender a la 1ª “A”, los únicos partidos a seguir serán contra Pumas y Cruz Azul.

 

Y tu, amor de mis amores, tu que eres el homenaje que Dios hace al fútbol, ejemplo de trabajo y paciencia, con tu promedio de edad de 23 años en la plantilla, nadie creería que ya tienes 106 en la tierra, tuviste que perder varias veces con estos muchachos, pero aprendiste, sabíamos que aprenderías, por eso en la derrota cantamos, y tras cada gol sobre tu meta, y tras cada roja sobre nuestros hombres, no dejamos la fe en ti y no quitamos la sonrisa, porque dentro de nosotros vive un corazón mexicano, rojo y blanco, que sabe que esta piel que heredamos, es un esfuerzo colectivo, es un don, es una responsabilidad  y es lo más hermoso que nos pudo suceder.

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Una respuesta a EL CLÁSICO… QUE NO FUE.

  1. zzzurdita dijo:

    El tributo al caído más extraño que he leído =)

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