DE CRIMEN Y CASTIGO (CUENTO CORTO CORREGIDO)

En la litera de arriba ronca “el quina” desde hace 20 años y aún le faltan 20 más por homicidio agravado, abajo “la chispa” lleva unos días horribles, mañana va a oír sentencia, con el Juez Pedroza, conocido por ser implacable, piensa mucho, ¿qué más podría hacer? – ¿será que si me den más de 5 años?- son las 00:00 horas del 6 de octubre; las drogas circulan entre los muros, el sol da sólo en el ala norte, aquí capitanean  “los jaimitos”, y quien quiere sobrevivir debe rendirles pleitesía, un lugar tétrico donde se respira un aire viciado, diferente, como de resentimientos y sueños rotos.

Macanazos en los barrotes, gritos y sirenas, se pone su traje beige, y sus botas negras, se acerca a él Rojas, el oficial de custodias, lo conduce por los pasillos, por fin a la rejilla de prácticas, tiene frío, mucho frío, pero lo disimula muy bien, ve al Fiscal, al Juez, a su abogado defensor y al resto, abre la boca y no pide clemencia, -favor de no aventarme cacahuates, no alimente al chango- se pega a los barrotes, el oficial le pide silencio, Pedroza se instala en su sillón, todo empieza.

El defensor de oficio se acerca al fiscal, – Vámonos de acá Ricardo, tengo que llevar a mis hijos a comer, y tú sabes que no tienes nada contra mi defendido, las huellas se contaminaron, los testigos no vinieron, no quieren problemas, tu y yo sabemos, que siempre te roban en la madrugada, cuando no hay más que policías novatos y peritos expertos pero con cerebros somnolientos- se acerca después a “la chispa”, -mira chamaco, acabas de cumplir 18, así que “estas frío”, niégalo todo y quizá la libres esta vez, consigue chamba y busca otra vida, ¿entendiste?- “la chispa” no es tonto, lo entendió muy bien.

Alza la mano, Pedroza voltea -¿se te ofrece algo?- “la chispa” cambia su semblante, parece molesto, -si Sr. Don Juez este sujeto me está diciendo que le mienta a Usted,  y yo soy ratero ratero, pero bien sincero, si me metí a casa de la Señora, si me robé la laptop, una cámara y una pera de la cocina- un repentino dolor de cabeza asalta al defensor, Pedroza va a refundir a este en prisión, el fiscal está en shock, el Juez se admira de la confesión imprevista y solo atina a preguntar -¿Y qué tal?-, -La mejor pera de mi vida, estaba grande, verde y bien jugosa, no me duró nada- contesta “la chispa”, -¿y las demás cosas?- replico el Juez, -de eso si no se, porque luego luego lo fui a empeñar para llevar lana a la “chante”, también mis carnalitos viven de mi trabajo-.

Pedroza revisa sus papeles, el padre del acusado es un ebrio consuetudinario y su madre murió cuando él tenia 15 años, está en medio en una familia de 5, sus hermanos “el harpa” y “el tano” (los mayores) aún son buscados por robo con violencia, él es pues el soporte de la casa, Pedroza piensa, voltea a ver al chico, a los abogados, a la pared, al Policía, una vez más repasa todo en su mente, lee las hojas 2 veces antes de ser interrumpido por “la chispa” quien ya más sereno dice: -Que venga la sentencia, a “Tres patines” en el radio en media hora le resuelven- (sonríe y después teme) su irreverencia le puede causar muchos problemas.

El Juez mira al chico, -¿Cómo te llamas muchacho?-, -pa’ los amigos “la chispa”-, -¿te gusta el futbol?-, -mucho Sr. Don Juez-, ¿Si tuvieras veinte pesos, por quien los apostarías?-, -Por mis chivas rayadas aunque los perdiera-, -¿alguna vez has ido al estadio a verlos?-, -¿con que ojos Don Juezon?- se agacha con cierta pena; el juez sonríe, mira al fiscal, -La inseguridad se construye cuando la ley no se percibe vigente debido a la impunidad, cuando la persecución penal resulta ineficaz, si existe impunidad para las conductas delictivas entonces hay ineficacia de la justicia, es preciso entonces castigar, dotar de penas, para alcanzar la efectividad del funcionamiento de la justicia; necesito hacer una llamada, receso de 15 minutos-, golpea con su mazo.

Regresa a la sala, mira al acusado, -Acabo de hablar con un amigo mío, no veo caso a que estés encerrado, si no produces dinero para tu “chante” como tú dices, pero no puedo dejarte ir como si nada hubiera pasado, así que te condeno Nicomedes Valdivia Pérez alias “la chispa”, a servir como aguador para el Club Deportivo Guadalajara por los siguientes 2 años, o hasta que se te encuentre apto para reintegrarte a la sociedad, deberás venir a firmar cada martes y jueves, para evitar que te abstraigas de la acción penal, así mismo te reportaras a la brevedad con quien será tu jefe durante tu pena, espero que aprendas un oficio y te adaptes a la sociedad-, un silencio sepulcral escolta al golpe del mazo, el Juez sale de ahí, los abogados se miran, la secretaria piensa –Pedroza se ha vuelto loco, seguro lo van a sancionar por esto-.

La mañana del 7 de octubre es la mejor en la vida de “la chispa”, que cosa tan grande es tomar el camión, presentarse ante su jefe, recibe su casaca, huele a nuevo, sus instrucciones y empieza a trabajar, trae refrescos, lleva zapatos, recoge balones, es un gusto verlo volar por las instalaciones, ayuda al jardinero, a las encargadas de lavandería, y acude el martes siguiente por primera vez ante el Juzgado, firma como lo haría una celebridad, entre las miradas atónitas de quien lo ve entrar enfundado en su playera “Adidas”, se siente aun más feliz que el centro delantero del equipo, de quien habla todos los días con sus hermanos, como si fuera su amigo intimo.

Quince días han pasado en la sentencia de “la chispa”, por primera vez va a entrar de auxiliar de aguador al campo de las chivas, no pudo dormir toda la semana, entra 7 horas antes del juego, pero para el son 7 días de espera, al pisar el campo, simula tropezarse, esto le permite besar el césped, es sintético, pero el jura que huele a hierba fresca,  se levanta lleva zapatos, recoge balones, ayuda en el vestidor, corre por fuera del campo se hinca en el tiro de esquina y se sabanea la playera, como si acabara de anotar el gol del triunfo, los demás ríen, ahora saben porque le apodan “la chispa”.

La bola rueda, el juego de hoy es contra estudiantes “tecos”, el partido se traba en mediocampo, los estudiantes llegan, “la chispa” suda, se preocupa, bien podría pasar por el director técnico, si no fuera por la casaca amarillo brillante que lo distingue como “ayudante”, el minuto 80 se extingue en el reloj, la porra, brinca, explota, se reintegra de sus cenizas, danzan y exigen, temen, creen, respiran y se ahogan; y de la nada, de donde surge casi todo lo sublime, la bola se pierde por tecos, “el chapo” Sánchez la controla, avanza, se quita un rival, toca largo para Medina, que corre, la alcanza, se sacude al defensa y desde fuera del área le pega como Dios mismo, el vuelo del arquero es inútil, la bola no podía ir más que a la red.

“La chispa” no puede oír nada, el rugido es ensordecedor, todos se abrazan, gritan, y lo que los golpes de su padre, y la muerte de su madre nunca lograron, lo logra un balón detrás de una línea, está llorando, y no se puede contener, aun de pie, inmóvil, las lagrimas escurren y decoran su playera, recuerda su trabajo y lleva liquido a los jugadores, recién terminado el festejo, de sus propias manos, Medina recibe la bebida, tira la bolsa y “la chispa” se abalanza sobre esta, como si fuera un objeto de colección, al llegar a su casa sus hermanos la colocan sobre la mesa, y ven a su hermano como a un ídolo de oro y diamantes.

Después de esa jornada recibe su primer pago, antes de cuatro jornadas, es promovido a encargado de calcetas, entra a vestidores y nadie lo vigila, ¿Quién lo creería? Nunca cruza por su mente llevarse algo, por pequeño que sea, solo se concentra en hacer bien su labor, y quizá si se esfuerza y llega más alto, alguno de sus hermano pudiera trabajar con él, quien sabe hasta entrar en alguna de las escuelas de fútbol, absorto en eso es llamado a la oficina del encargado de recursos humanos, entra nervioso, seguro algo ya salió mal, era muy hermoso para ser cierto.

Entra despacio, agachado, -Hola Nicomedes, ¿Cómo estás?-, -prefiero que me digan “la chispa”, ese nombre es bien feo-, -mira chavo te voy a hablar rápido, la filosofía de trabajo del Club, es que no podemos tener jugadores sin estudiar, somos estrictos en ese sentido porque hacemos gran inversión en ellos, algunos son de lejos así que viven en “Casa chivas” un complejo diseñado para que puedan coexistir cómodamente, tenemos desde 14 años en adelante, pero ya mi amigo Pedroza me comento a detalle tu caso, así que voy a hacer como que no veo nada y a ti y a tus hermanos se les van a acoplar 3 camas en la parte más lejana de la instalación, tendrán que caminar mucho, pero a cambio recibirán alojamiento, 3 comidas al día, acceso a clases y por ende, a todas las instalaciones, sala de juegos, alberca, capilla, etc. ¿Cómo ves?-, “la chispa” no abraza, es un tipo rudo, “vato” mafioso, de la calle, así que cuando intenta abrazar al encargado le propina tremendo cabezazo al pecho, es lo malo de no ensayar, -perdóneme jefe, me emocione, perdón, mire ya me voy por mis carnales y regreso con mis chivas, digo, con mis cosas, gracias-.

Tras un año de trabajar para el Club, es hora de crecer, habla con el Juez, para que sus hermanos quienes ya debutaron en fuerzas básicas sigan alojados en la que ahora es su casa, el quiere probar suerte con un empleo en una empresa que vende seguros, es simpático así que está confiado,  en el Club le harán una impresionante carta de recomendación, así que con otra del Juez (obviamente no especificando como lo conoció) será suficiente para entrar de lleno, llega a su cama, habla con sus hermanos, se baña y bajan al comedor a cenar con sus 200 vecinos, sube a su cama cierra los ojos, agradece a su único Dios verdadero el Juez Pedroza, todos los bienes inmerecidamente recibidos, duerme.

Despierta eufórico, y en la litera de arriba ronca “el quina”, abajo “la chispa” se acomoda del otro lado, mañana va a oír sentencia, con el Juez Pedroza, vuelve a pensar – ¿será que si me den más de 5 años?- son las 03:00 horas del 6 de octubre; las drogas circulan entre los muros, el sol da sólo en el ala norte, aquí capitanean  “los jaimitos”, y quien quiere sobrevivir debe rendirles pleitesía, un lugar tétrico, donde se respira un aire viciado, diferente, como de resentimientos y sueños rotos.

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Una respuesta a DE CRIMEN Y CASTIGO (CUENTO CORTO CORREGIDO)

  1. zzzurdita dijo:

    Como todo lo que llega a mi cabecita, asocio este cuento con algún otro archivo de mi memoria. Le toca a aquella caricatura del 11 del vampiro de las pesadillas. A pesar de que al personaje le sucedían cosas horrendas, siempre despertaba a tiempo para salvarse de cuanta cosa le pudiera suceder en aquel mundo tan nuestro: los sueños.

    Cambiando un poco el tema, admito que no me gusta leerte con tus errores de dedo… o lo que sean… y como buena obsesiva de todas esas cuestiones, es mi deber informarte que estos detallitos le restan belleza a tus ideas. Pero no te preocupes tanto (sé que no lo haces), de todas formas se te quiere muchísimo. Besos.

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