DOMAINE 1992 (3ª y última parte)

Hay grandes hombres que hacen a todos los demás sentirse pequeños.
Pero la verdadera grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes.
Charles Dickens

El regreso a casa ha llevado a los hermanos menores a sus habitaciones de pequeños, la discusión en la habitación principal, les recuerda su infancia, tanto que ambos son arrullados por aquel vendaval que hay a un lado de la escalera, los temas son los mismos de siempre, con las respuestas usuales, en el tono ya sabido por todos, nada es ajeno a lo anterior, solo cambia el escenario, pero el combate es igual, ahora los peleadores están agotados, son los últimos escarceos de la batalla -Yo vine por ti hasta acá, pude haber hecho otra vida, y en muestra del amor que te tengo, te seguí a tu sueño- le dice Hellen a Nica, -¿A cuenta de que viene eso ahora?-, -a cuenta de nada, a que abras los ojos, tienes mucho aquí, conmigo y no lo valoras-, -ya se adonde va esto, no tienes que decir más, vamos a volver a lo mismo, el viaje a Francia-, -solo eso te he pedido en este tiempo Nicandro, solo eso y a cambio te he ofrecido todo lo que soy-, -pero ya te dije en unos meses más tendré quien me ayude en el negocio y podremos ir, es un gusto compartido-, -ya he oído eso Nicandro, desde hace mucho tiempo, pero jamás lo has hecho, ni siquiera has empezado a buscar un gerente, para descargarte el ajetreo del restaurante, yo no me hago más joven ¿sabes?-, -pero eres como yo, como el domaine 1992 de mi cava, cada día estas mejor- Hellen sigue molesta, pero si hay algo por lo que Nicandro mataría en su vida es por ese vino, casi los dejó en la ruina la compra de esa caja de tinto, la comparación la deja sin armas, se recuesta en la cama y cierra sus ojos, el ritual de los perdones va a tener lugar.

Nicandro es un cazador nato, sabe que frente a él se ofrece Hellen, como un animal herido, no pondrá más resistencia, que aquella que la defensa del pudor consigna, el se acerca y la abraza, Hellen mueve el brazo de nica como si lo despreciara, el huele el negro de la cabellera de Hellen que cae sobre sus hombros que de blanco contrastan aun más, como todo carnívoro detecta los olores más mínimos, pero necesita una señal de que su presa está viva, -no me vas a convencer tan fácil- dice Hellen, y eso activa la memoria de la piel, él la toca, la conoce, se va posesionando de su territorio, ella se mueve, se descubre como si fuera un error, la tela da paso a la piel y la piel no deja que nada se escape a sus encantos, es una mágica red, entre la cual incluso los más grandes imperios se han quedado atrapados, todo se desenvuelve entre la resistencia y el asedio, pero Hellen es una mujer de decisiones, toma control de la danza, sube sobre su objetivo y es ella quien domina la montaña, pone pie sobre su castillo y grita al final, como toda guerrera que se respete debe hacer, y se tiende como mecida entre la tarde, son ya las dos y hay que preparar la merienda.

-El humor es casi siempre detectable a través de las actividades más sencillas- le susurra Mesio a Vik, mira la mesita de la merienda, -hay empanadas de benazón, cazuelas miniatura de pies de puerco con piñones, salpicón de hígado de vaca y tocino negro- dice Hellen mientras se sienta junto a Nica, él voltea hacia su hermano el enólogo y le dice, -destapa el vino hombre, hazme el honor-, Vik que ya no está obligado a catar, sirve un poco lo pone a trasluz, lo olfatea, voltea hacia Nica y dice: -balsámico, un poco de pino y vainilla, brillante, nítido, tranquilo, se yergue altivo y se sostiene como por el peso de su estirpe, cálido, gran cuerpo y generoso- hace una pausa y sonríe, -pero deja de describirme y dime que tal esta el vino- le dice Nica, todos ríen, -que gran selección has hecho hermano, un año genial y un gusto exquisito, en verdad eres un conocedor, le dice Vik a Nicandro, quien solo puede agregar –viniendo de ti, todo es un halago hermano-.

La merienda termina y los invitados charlan en la sala, Nicandro ayuda a Hellen con la cena, que es el broche de oro del día, los hervores flotan por la casa, como el alma de la comida que va hacia donde hay paz y luz, pero la sustancia, el cuerpo que han abandonado, aun debe ser venerado en las tablas de cerezo que se importaron para este evento; el menú no es menos impresionante, cecina de cabra y queso curado para abrir boca, potaje de garbanzo y cebolleta para segundo y ganso en horno a las finas hierbas, con guarnición de verduras en menestra y uvas cristalizadas. Todo se alista, los hermanos menores ponen la mesa, como hace años no lo hacían, y reciben a los invitados, quienes no dejan de hacerles preguntas sobre su vida, su trabajo, sus amores, especialmente Karoline la hija de Doña Naborita esta llevada por la plática de Vik, -ese hombre sabe tanto de vida y estilo- piensa fascinada, y que fácil lo hace, ella no entiende de esas cosas, pero es tan dable entender con él, tanto ha sido que a la mesa se sienta a su lado izquierdo, para dejarlo charlar sin molestarlo y oírle claro y fuerte.

La cena se sirve con puntualidad, Nicandro no ve la necesidad de ponerles a todos vino del bueno, así que ha servido Rioja para los neófitos y Vega Sicilia para los avezados, Vik que esta vez tiene el honor de pedir primero ha tomado la Rioja, tremenda sorpresa para Nica, su hermano va a tomar vino barato, pero espera a saber a dónde va todo esto, ha servido un poco y después mira a la concurrencia y como un buen párroco en homilía, con voz ceremoniosa dice: -de aroma empireumático detecto un poco de tabaco, nítido, algo frizante, aterciopelado, flexible, ligero y vivo, no niega su buena raza y el excelente año que mi hermano ha comprado- tras de esto agrega -¿alguien prefiere del otro?- fieles a las enseñanzas del traje nuevo del rey, todos piden Rioja, mientras Vik piensa, que buen dinero le he ahorrado a mi hermano.

Tras consumir 5 botellas, Don Mendo se dirige a Vik, -Ud debe ser un tipo que consume muy buen vino, ¿Cuáles son los pasos que me recomendaría para catar como un experto?- que gran tino ha tenido Don Mendo, la concurrencia calla, Vik voltea hacia el hombre, -Perdóneme pero nunca ha habido más tontería alrededor de una copa, a riesgo de que algún bodeguero me obligue a tragarme a sorbos mis palabras, debo serle sincero, el secreto es consumir lo que de verdad nos gusta y no lo que nos dicen que nos gusta, podemos disfrutar muchísimo con un vino “mediocre” o con uno de moda, comprar una botella y pensar que la etiqueta del precio hace bueno al caldo, es una estupidez, la clave es agudizar los sentidos, a la vista el vino ha de ser brillante, limpio y cristalino, al olfato es simple, hay que detectar que no huela mal, todo depende del gusto de cada uno, quédese con esto, en un buen vino, los ácidos y los amargos se potencian y deben pelearse con el dulce del alcohol, esta pelea debe ser por un dominio natural, la clave es el equilibrio, si no tiene acidez, va a ser plano, un vino descalzo, que va a pasar por la boca sin pena ni gloria.

-Pues a mí me ha parecido algo amargo el vino- comenta Karoline, que por primera vez ha sentido la confianza de hablar en esas reuniones sin sentirse estúpida, y es que la historia del hombre es la historia de sus miedos, debido a sus miedos funda religiones, declara guerras, firma tratados de paz, la humanidad expresa el miedo a sí mismo con las buenas costumbres, de otra forma estaría todo el día expuesto a decir lo que piensa, y a demostrar quien realmente es; para Vik esto es un descubrimiento grandioso, alguien que en verdad a detectado el amargo del vino y lo ha hecho saber, voltea hacia Nicandro y le pide un refresco de cola o sabor manzana, tras conseguir refresco sabor manzana, por fin retira el corcho del finísimo Vega Sicilia, y mezcla ambos en un vaso, esto es un horror para los comensales, que dudan de los conocimientos del enólogo ahora, -¿Qué haces Novik?- pregunta asombrado Nicandro, Novik responde –el vino con refresco es la puerta de entrada para disfrutar del vino, nuestro paladar joven se acostumbraba a los sabores a partir de él, por eso debemos recuperarlo, anda Karito bébelo, y dime ¿Qué tal?- Karoline queda sorprendida, -en efecto es más agradable al paladar- dice con una sonrisa enorme, ahora todos empiezan a probar el vino con un poco de refresco.

El ambiente empieza a llenarse de preguntas, Vik es el centro de las miradas, y Don Joaquín voltea hacia Mesio, que con letra muy pequeña escribe en un cuaderno naranja, -Nemesio ¿es natural escribir? Es algo que te surge así de la nada- Mesio voltea hacia Nica, como pidiendo permiso para hablar, aun recuerda que los menores no deben meterse en platicas de grandes, y tras no encontrar negativas voltea hacia Don Joaquín, -el problema es traducir, lo que sueño, lo que imagino y lo que vivo, sacarlo de proporción, me explico, escribir es la invención de un animal desequilibrante: el hombre; nada de lo que “comúnmente nos pasa” tiene el mínimo valor literario; puede tener valor anecdótico, y hasta metafísico, pero la filosofía y la literatura son actividades casi antagónicas; la literatura es superstición, creencia, dogma sin necesidad de demostraciones; por eso descreo en los diarios íntimos, o, mejor dicho, los leo como ficción; la “verdad literal”, la no usada y deformada por antojo estético es uno de los grandes impedimentos para realizar una gran obra de arte, y véanlo, cuando van al cine, es porque quieren ver esas historias imposibles, en lugares intangibles, realizadas por seres inalcanzables, incluso creo que ustedes tienen más historias interesantes, esperadas a ser sacadas de este lugar, que el propio Vik o yo- una lagrima corre por la mejilla de Doña Enriqueta, -que lindo dice cosas Nemesio-, piensa.

Una noche redonda, todos han salido de la casa de Don Nicandro sintiéndose unos eruditos en aquellos temas, la hora de dormir es inexpuganble, y todos desfilan lentamente a recoger la mesa, a reír un poco y a sus debidas habitaciones, están fatigados, ha sido un día inmenso; a la mañana del día posterior, Nica ha pedido que bajen todos temprano, desayuno ligero, nada muy condimentado, va a dejar que Vik por fin vea su más preciada posesión, su caja de Domaine cosecha de 1992, enciende la luz, baja mientras va explicando, -todo es roble, debí poner un sistema de enfriamiento para mantener la temperatura ideal por el calor de esta zona, de este lado los vinos blancos, al centro los rosados y al fondo de tu lado derecho los tintos, al fondo del anaquel esta la joya de la corona- como quien da una cátedra Nicandro se dirige a Nemesio, -tras un madurado artesanal, se crea el mundialmente famoso Domaine de la casa Romanée-Conti, esta botella esta en aproximadamente 1.540 dólares, para este año, un borgoña tinto francés, es uno de los mejores vinos de los últimos años, casi perfecto diría yo, la bodega se encuentra en el prestigioso municipio de Vosne-Romanée, en la zona de la Côte de Nuits, ahí están sus viñas de pinot noir, además de en la vecina Flagey-Echézeaux, su gran calidad se debe a la cantidad, producen sólo un puñado de botellas de chardonnay del ilustrísimo pago de Le Montrachet, la producción total anual de la casa en 1992 fue de 85, 325 botellas-.

Vik volteo hacia Nicandro, -hermano mío, esta es en verdad la más hermosa cava que yo he visto, no por sus vinos, sino por el sudor que has derramado para armarla, vale por lo que pesa y no por lo que contiene, antes que nada quiero dejar eso claro, respecto al vino, prefiero no abrirlo, no por su valor sino por la pena que en mi conlleva decirte, que la mejor edad de este vino fue hace cinco años- la sacudida en la cabeza de Nicandro pudo medirse en grados Richter, la cara de tristeza de Novik indicaba que aquello no era una broma, por negro que sea el humor de los Mena, aquello iba en serio, -pero, pero, pero ¿Cómo?- balbuceo Nicandro, -si hermano, que he visto cavas inmensas con etiquetas del cono sur, Chile, Alemania, Australia, y de arriba del meridiano, España, Italia, Francia, donde a vinos maravillosos se les pasa la edad, porque es así, el vino es para tomarse, no es para guardarse empolvado en una caja, ahora este vino no sirve, disculpa mi franqueza-.

Fue lo último que se dijeron ese día hasta la despedida trágica de la mañana siguiente, cuando a Nicandro se le paso un poco la depresión, beso a sus hermanos en la mejilla, desayuno con ellos, Nemesio se quedo dos días más en el pueblo escuchando historias de los pescadores; Nicandro platico mucho tiempo con Hellen, quien a las dos semanas lo abandono, la última frase que sus labio dijeron fue –Si, Nicandro, si, pero hasta los vinos se hacen viejos, y yo por fina que sea mi botella, siento pasar mi mejor edad, no seré yo como tu tinto del ’92, tres días más tarde coincidentemente Nemesio publica “La gente que vino del mar” historia que a la postre le hará acreedor a un contrato por 2 libros en una editorial de renombre, mientras Novik sigue sin casa, de avión en avión de país en país de vino en vino, ya ni siquiera distingue que patria es o que bandera hay; y Nicandro baja las escaleras hacia su cava, y toma su Domaine 1992 con refresco de cola para quitarle el sabor a viejo, y se sienta delante de su reserva de Augustus Cabernet Sauvignion de 1998, ¿Por qué? Según Nicandro, para camuflarse, porque como cualquier enólogo aficionado sabe, esa cosecha da un vino áspero, redondo y seco que se cuelga mucho de la copa, los Mena, tienen el humor muy negro.

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