EL SANTO

El 5 de febrero de 1984 el pueblo de México se despertó con una terrible noticia que lo hizo sacudir, la leyenda más grande del deporte mexicano dejaba de existir. El hombre que marcó una de las etapas más importantes de nuestro deporte, y en nuestra cultura se nos había adelantado en el viaje.


El enmascarado de plata le dio otro valora la lucha libre, pues gracias a él, traspasó fronteras, y es que su fama fue inmensa, aunque no tan grande como su humildad, pues a pesar de haber sido el más grande gladiador, de convertirse en una de las máximas luminarias del cine mexicano, siempre fue un hombre noble y un amigo para todo aquel que se le acercaba.
Habrá quien diga que su
trabajo en el ring o en la pantalla grande era superado por otros personajes, pero la verdad es que nadie más logró convertirse en el máximo ídolo de México, en un fenómeno social que aún varias décadas después los grandes investigadores no logran explicarse, pero eso es hasta cierto punto lógico, ya que la fama y la interrelación que logra un ídolo con sus aficionados es incomprensible. En Europa se pensaba que era un personaje creado al estilo de Superman pero grande fue su sorpresa al descubrir que era una figura de carne y hueso que luchaba en México.


Vestido de plata con una máscara sobre la cara que ocultaba sus facciones, musculoso, fuerte y ágil, Rodolfo Guzmán Huerta, mejor conocido como Santo "El Enmascarado de Plata", resultó ser una de las grandes personalidades del espectáculo y figura arraigada en la cultura popular. Se sabe que nació en Tulancingo, Hidalgo, el 23 de Septiembre de 1917 y sus padres fueron Jesús Guzmán Campuzano y Josefina Huerta (Márquez) de Guzmán. Rodolfo fue el quinto de siete hermanos. Carismático y de gran presencia física estuvo predestinado desde sus inicios a ser un destacado luchador.

 

La afición de Rodolfo eran los deportes, especialmente el béisbol y el futbol americano. Sin embargo, su interés por la lucha libre se hizo evidente en los treinta. Según carteles de la época, evidencian que Rodolfo inició su carrera en el pancracio el 28 de junio de 1934 en la Arena Peralvillo Cozumel, aunque la Empresa Mexicana de Lucha Libre(EMLL) asegura que comenzó en 1935 en el Deportivo Islas de la Col. Guerrero. Cuando Rodolfo trabajaba en una fábrica de medias para dama se le ocurrió aprender jiu-jitsu. Después aprendió la lucha grecorromana, lo que lo animó a convertirse en luchador. Fue en la arena de Pachuca donde el también luchador Jack O´Brien vio el estilo luchístico de Rodolfo- quien se hacia llamar "Rudy" Guzmán- y lo recomendó con Jesús Lomelí instructor de la EMLL (dirigida por Salvador Lutteroth Glz.), quien los llevó a la capital.


Sin embargo Rodolfo pasó sin pena ni gloria en sus inicios, no era malo, pero tampoco lograba meterse en el gusto del aficionado, por lo que decidió enmascararse, y encarnar un nuevo personaje.


Rodolfo se hizo una máscara, un nuevo equipo, y un par de meses después se presento como EL HOMBRE ROJO. Tenía que luchar casi a diario por varios rumbos de la ciudad para ganarse la vida. Cuando no había combates realizaba diversas labores: modelador, pintor, carpintero, mecánico, y varias más. En 1936 Rodolfo ingresó a la EMLL y triunfó en la antigua Arena México en su presentación y perdió en los dos combates siguientes. Nuevamente, la misma historia: ni pena ni gloria, y el público seguía sin tomarlo en cuenta, por ello en Noviembre de ese año decide dejar la EMLL. Sin ánimos, tanto trabajo que le había costado conseguir algo de fama, y de pronto, sus sueños se fueron por la borda y por si fuera poco su vida familiar se trastocaba con la muertede su padre (Jesús Guzmán Campuzano).

 

A principios de los años 40, Rodolfo regreso a la EMLL. Días después ya tenía un nuevo equipo, uno totalmente plateado. Ahora había que elegir un nombre, había pensado en EL SANTO, EL DIABLO o EL ANGEL; Rodolfo se decidió por el primero de ellos, y con cerca de siete pesos, se puso a hacer el equipo, que fue sumamente humilde, la máscara era un verdadero horno, pues era de piel de cochino, y dentro de ella, el calor era insoportable.

El 26 de Julio de 1942 hizo su debut como el Santo, ahí EL SANTO tuvo que medirse con el LOBO NEGRO, quien lo estaba dominando ampliamente, la desesperación hizo presa del plateado, quien no encontraba la forma de derrotar a su enemigo, el joven ENMASCARADO DE PLATA optó entonces por la violencia, empezó a faulear a su rival, el réferi trató de impedirlo, pero lo que logró fue que EL SANTO le hiciera pedazos la camisa, el tercero sobre las cuerdas no atinaba la forma de detener el huracanado ataque del rudo debutante, así que optó por lo más sano: descalificarlo.


Nunca nadie había perdido por descalificación en nuestro país, por lo que la gente se quedó admirada del nuevo rudo. El plateado anhelaba ser el campeón en las diferentes categorías del pancracio y también agradar al público que pagaba por verlo. Con ese espíritu de lucha, el 16 de agosto de 1942, en la vieja Arena México enfrentó a quién sería, con el paso de los años, uno de sus adversarios más encarnizados: "Bobby" Bonales "La Maravilla Moreliana". Gracias a esa batalla, El Santo reflexionó sobre el valor de su máscara: "me propuse conservarla contra viento y marea, pues era la máxima expresión de mi personalidad, el símbolo perfecto del misterio que podría rodear mi figura en el encordado".


Para tratar con El Plateado había que respetar las reglas del juego que él propondría mediante la frase: "Nadie hay detrás del enmascarado. Todos y ninguno a la vez".

 

Desde entonces, El Santo inició una carrera hacia la cumbre que nadie pudo frenar, se convirtió en el mejor Peso Welter, no había quién pudiera con él, luego, fue Campeón Nacional de esta división, y después Campeón Nacional Medio.


En esa época, Don Salvador Lutteroth pensó que ya era tiempode abrir un nuevo local para la lucha libre, y mandó construir la Arena Coliseo, pero tenía que abrir este gran inmueble con una lucha sensacional, y eligió a un verdadero maestro, al máximo ídolo de aquel entonces, Carlos "El Tarzán" López, contra el novato sensación, el rudo más odiado, El Santo. Este enfrentamiento se llevó a cabo el 2 de abril de 1943.


Esa lucha fue la primera gran frustración del plateado, estaba en juego el Campeonato Mundial de Peso Medio que poseía "El Tarzan" López, y el campeón se impuso con un contundente dos al hilo. Este fue un hecho muy doloroso para El Santo, pues él pensaba que ya estaba en la cúspide, pero El Tarzán se encargó de bajarlo de su nube. A sus 26 años, El Plateado sufría la derrota más escandalosa de su trayectoria.

 

A si mismo, el 11 de junio de ese año era derrotado por Roberto "Bobby" Bonales, quien le arrebató el Campeonato Nacional de Peso Medio.
A finales de 1943, El Santo enfrentó a Jack Blomfiel y durante el segundo asalto del combate, este último logró quitarle la máscara, pero para su sorpresa debajo de aquella ¡había otra! El Plateado preservó así el misterio de su
identidad y se abalanzó sobre su rival, con lo cual sólo consiguió que lo descalificaran.

 

Pocos días después, golpeó ferozmente a "Dientes" Hernández y en el pasillo enfrentó a dos enardecidos fanáticos, lo cuál provocó que El Santo pasara la noche en la cárcel. Poco después recuperaría el Campeonato Nacional de peso Medio, venciendo a "Bobby" Bonales.


A mediados de 1944, "Gori" Guerrero busca al Santo y le propone ser su pareja. Éste lo acepta, pero sólo en el interior de la República, ya que el originario de Guadalajara aún no era conocido en la capital y El Santo era de nuevo Campeón Nacional de Peso Medio. Sin embargo, la brutalidad de Salvador Guerrero a hacer ruido y pronto se gana apelativos como el ave de las Tempestades y El Chacal.

 

Eran tiempos de rudos bestiales, como León Kirilenko "El Ruso Loco", único luchador en la historia cuyo sadismo provocó que el publico le arrojara excremento la noche de su debut. Todo parecía apuntar hacia el domingo 19 de noviembre de 1944, cuando El Santo y Gori suben al cuadrilátero de la Arena México para destrozar a "Bobby" Bonales y a Jack O’Brien, iniciando una mancuerna sangrienta y destructiva que el cronista Toño Andere no dudó en bautizar como La Pareja Atómica. De este modo Gori aprovechó la fama del Santo (el luchador del año en 1944) para colocarse en los estelares; a cambio, le cedió una llave de su invención: ‘la de a caballo’, que El Santo se encargaría de hacerla suya, con lo cual dejo de manifiesto que quien diga que al santo se le ocurrió es un ignorante.

 

Los cincuenta marcarían un parteaguas en la vida del Santo. Por un lado, un ataque al corazón ocasionaría la muerte de doña Josefina Huerta, madre del luchador y, por el otro, en 1951 el luchador empezó a perfilarse como icono de la cultura popular, gracias a las historietas de José G. Cruz.

 

Su máximo trofeo, la mascara de black shadow "No creo que haya hombre en el mundo capaz de privarme la satisfacción de descubrir el rostro del campeoncito ése tan antipático… de una vez por todas voy a destruir la ridiculez que encierra El Santo tras su máscara plateada", eso advertía Black Shadow a la prensa pocos días antes del duelo más emblemático de la lucha libre nacional. El hombre de goma como se le conocía, llevaba cinco años en los cuadriláteros, hacía pareja con Blue Demon, ya que decían ser hermanos (aunque en realidad sólo eran compadres), y era famoso por sus topes suicidas.

 

Entre El Santo y él había surgido una rivalidad a muerte. Ambos se jugarían las máscaras y la reputación de la recién dividida EMLL.
El 17 de noviembre de 1952 fue la fecha escogida. A las 22:30 horas, ante una Arena Coliseo repleta de más de seis mil gargantas, Shadow e El Santo suben al cuadrilátero, seguido por sus asistentes Blue Demon y Dick Medrano, respectivamente. Luego de varios minutos de tantear terreno, de buscar minuciosamente el punto débil del enemigo, Shadow decide lanzarse sobre su rival pero falla en su lance; El Santo aprovecha para hacerle un crotch y dejarlo de espaldas a la lona. En la segunda caída, Black Shadow comienza a dominar al Enmascarado de Plata con golpes de antebrazo y patadas voladoras; el técnico impone su
ciencia y trata de abrir al Santo con todas las llaves, finalmente, arremete con un tope contra El Enmascarado de Plata y éste cae noqueado. Todo se decidiría en la última caída: Shadow, crecido, lanza al Santo contra las cuerdas y le aplica varios látigos para rematar con un poderoso cangrejo. El Plateado aguanta y logra zafarse para arremeter contra Shadow con un látigo, preámbulo de su tradicional llave ‘de a caballo’. El público creyó que la lucha había llegado a su fin, pero no por nada le decían: Shadow "El Hombre de Goma".

 

No sólo se zafó de la llave, sino que trató de aplicar una media tapatía al ídolo, quien correspondió con una palanca al brazo para después caer enredados en un doble medio cangrejo. Pocos testigos sobreviven de aquel final: El Santo esquiva un tope mortal de Shadow cuyo destino es hacia fuera del encordado. De regreso El Enmascarado de Plata lo recibe con unas tijeras a la cabeza, le acomoda una patada entre las piernas y lo somete definitivamente con una rana. El réferi Rubén Blancarte levanta la mano del Santo mientras dice que el nombre del encapuchado Black Shadow es Alejandro Cruz Ortiz, éste se quita la máscara pero no se la entrega al Santo, sino que huye con ella hacia los vestidores ante la sorpresa de todos.

 

Blue Demon llegó al vestidor y le dijo que ya se la diera, porque la prensa se le echaría encima, por lo que sólo entonces, con la prensa nacional encima narrando el coraje de Black shadow, el perdedor mandó otra máscara al Santo.
Dolido por la muerte de su compadre (Black Shadow) Blue Demon se enfrenta al Santo y lo vence en dos caídas al hilo. Esa fue la segunda gran humillación que sufrió El Santo, pero también fue la última, porque nadie volvió a ganarle en mano a mano en dos caídas al hilo.

 

El primer boom de la lucha libre en México se dio durante la última etapa del gobierno de Miguel Alemán, en los albores de los años 50, sobre todo por las transmisiones de las luchas por televisión (suspendidas en 1954). En esos años, José G. Cruz comenzó a publicar su exitosa historieta del Santo y éste por su parte se ganó la devoción de buena parte del público al haber vengado algunas afrentas al orgullo nacional , como cuando derrotó a Sugi Sito en 1954 al ganarle el Campeonato Mundial Medio y de paso vengar a "Tarzan" López; o cuando conquistó para México el cetro mundial welter de la NWA ante Peter Pancoff, triunfo que lo hizo salir en hombros de la arena. Todo México quería ver al Santo. Era tanta la demanda por verlo, que en varias ocasiones el enmascarado aparecía programado el mismo día y a la misma hora en dos arenas distintas, lo que significaba la aparición de algunos clones del Santo que aprovechaban el uso de la máscara para hacerse de dinero en pequeñas arenas del interior de la República.

 

Rodolfo Guzmán comenzó a hacer su fortuna en esos años, pero también luchaba por un refresco y un plato de comida. Su gran sencillez y la manera obsesiva con que protegía su verdadero rostro, lo acompañarían hasta el día de su muerte.

 

Para finales de los años 50, Fernando Osés, luchador y actor, invitó al Plateado a trabajar en el cine, y aunque al Santo no le interesaba dejar el cuadrilátero por el set, aceptó. Fernando Osés y Enrique Zambrano escribieron las dos primeras cintas del enmascarado: Santo contra el Cerebro del Mal y Santo contra los hombres infernales, ambas de 1958 y dirigidas por Joselito Rodríguez. Con estos filmes, el ídolo de la lucha inició su carrera en el cine, y con el transcurso del tiempo las ofertas se sucedían una tras otra, porque su presencia representaba un éxito rotundo en taquilla.

 

Veinte años después de que naciera como un rudo bestial, el 5 de julio de 1962, El Santo luchó como técnico por primera vez acompañado por Henry Pilusso, contra los Hermanos Espanto. Semanas atrás la alineación era exactamente al revés: El Santo luchaba del lado de los Espanto, mientras que Pilusso conformaba una terna con el Rayo de Jalisco y Rito Romero.

 

Había llegado el momento de administrar el cariño del público; ya no era necesario ser el malo y violento de la historia. La fama que había alcanzado El Santo entre los niños, gracias a las historietas de José G. Cruz y a sus primeras películas, lo había renovado por completo. Desde entonces El Plateado nunca dudó de su condición de héroe, los niños se le acercaban cuando subía al ring y le pedían autó grafos; él los cargaba y se retrataba con ellos. Luego los bajaba cariñosamente, les daba un beso paternal y comenzaba la lucha.

 

La rivalidad con los Hermanos Espanto culminó con una lucha de máscaras contra el Espanto I, celebrada el 30 de noviembre de 1963 y recordada como una de las más sangrientas en la historia de la lucha libre de México. Tanto que al terminar ésta, El Santo seminconsciente, con la máscara totalmente desgarrada y teñida de rojo, le preguntó al legendario aficionado don Erasto García, quién había ganado. -"Usted Profe"-, le dijo con lagrimas en los ojos y lo ayudó a llegar al vestidor.

 

Su fama creció gracias a filmes como Santo contra los zombies (1961), Santo contra el estrangulador (1963), El barón Brákola (1965) y Santo y Blue Demon contra los monstruos (1969), aunque en diversas ocasiones la calidad de éstos fue menospreciada por la críticanacional. El Plateado gozaba de gran popularidad tanto que, a menudo, era llamado para participar en campañas políticasa favor del PRI. Cuando Gustavo Díaz Ordaz fue postulado para la presidencia, la presencia del enmascarado atrajo cientos de partidiarios a uno de sus actos políticos; en otra ocasión otro candidato a la primera magistratura de la República expresó: "Dígale que le agradezco mucho su cooperación, pero al paso que vamos, ¡él terminará siendo el presidente!".

 

El Plateado vive los setenta en la más alta gloria, pero ya no como el gran rival mano a mano que era. Su fuerza había mermado y tenía 60 años aproximadamente. Aun así, en 1975, El Santo, Mil Máscaras y El Solitario fueron declarados el mejor trío del año. En 1977 la Empresa Mexicana de Lucha Libre sufrió una ruptura entre sus elementos. El Plateado culminó su relación con la familia Lutteroth y, al igual que El Solitario, Tinieblas, Los Villanos y Mil Máscaras, se fue al bando de los ‘independientes’.

 

Con ellos, en el Toreo de Cuatro Caminos escenificó los últimos combates de su vida. Rodolfo Guzmán seguía luchando pero comenzaba a pensar en su retiro. Ya había sufrido un infarto al miocardio y el médico Horacio Ramírez lo apremiaba a tomar la decisión del retiro. Hubo tres despedidas oficiales: la primera, en el Palacio de los Deportes. La segunda, en la Arena México. La definitiva en el Toreo de Cuatro Caminos el 12 de Septiembre de 1982. Se reunió de nuevo con sus grandes amigos: "Gori" Guerrero, "Huracán" Ramírez y El Solitario, para enfrentar a la cuarteta integrada por El Texano, El Signo, El "Negro" Navarro y El "Perro" Aguayo, su último gran rival. Los rudos fueron descalificados por exceso de rudeza.

 

Querían darle la despedida que se merecían y se ensañaron con él. No era para menos; en 50 años, había participado en más de 10 mil combates, había rapado y desenmascarado a decenas de luchadores que trataron de ponerse a su nivel, había ganado todos los campeonatos posibles, había visto el nacimiento y derrumbe de cientos de luchadores y seguía ahí, como un rey viviente, resistiendo la vida y la lucha, que para él eran una sola batalla larga y misteriosa pero con, límite de tiempo.

 

Semanas antes de morir sorprendió al público cuando descubrió su rostro en el programa Contrapunto, conducido por Jacobo Zabludowsky. Esa fue quizá una señal premonitoria del próximo final de su vida. Ya no tenía sentido conservar en secreto lo que el tiempo se encargaría de hacer polvo. Cuando lo enterraron llevaba puesta su máscara; la convirtió en su propio rostro.

 

El 5 de Febrero de 1984 al concluir una presentación se sintió agotado y en su camerino se acostó para reposar. Pero la muerte lo aguardaba y fue trasladado de urgencia al Hospital donde al poco tiempo dejó de existir, víctima de un infarto al miocardio a la edad de 67 años.


En la segunda función que comenzaba a las nueve de la noche dieron la noticia de la muerte del ídolo. Todos los cuadriláteros de la República guardaron un minuto de silencio en memoria de aquel hombre. El 6 de Febrero, después de su funeral, El Plateado fue sepultado en Mausoleos del Ángel y más de 10 mil personas fueron a despedirlo y varios luchadores, entre ellos Black Shadow y Blue Demon, cargaron el féretro. A su paso por las calles, la gente se desbordaba, se escuchaban sus gritos, porras y llantos, el tránsito se paró, las instalaciones del cementerio fueron insuficientes para alojar a los admiradores, que con lágrimas en los ojos y expresiones de profunda tristeza, daban el último adiós al héroe de las mil batallas.

 

Durante su vida tuvo la posibilidad de elegir ser dos personas pero ante la muerte quiso ser El Santo y permanecer así para siempre, aun cuando hayan desaparecido todos los que lo vieron sin máscara. Santo, el demonio, el héroe, el que nunca leyó completos los guiones de sus películas, el católico que estudió hasta la secundaria, que pegaba entre las piernas, que rezaba en cada esquina, que luchaba contra los monstruos, y dejaba que los pequeños se le acercaran, había dejado en la lucha libre un hueco difícil de llenar.


Su muerte física no terminó con el, su hijo ha hecho posible que la leyenda que se forjó siga siendo una realidad. Cuando El Plateado vio debutar a su vástago como El Hijo del Santo no pudo contener las lágrimas, y comentó a su hijo Alejandro: "Al ver a tu hermano me estoy regresando 30 años". Su espíritu encarnó en este nuevo cuerpo, trascendió el personaje y se posesionó de él. Es el Enmascarado de Plata actual, El Santo del siglo XXI, porque el espíritu y la materia se unieron para continuar luchando.

 

De su espíritu de héroe da testimonio "El Güero" Rangel, reconocido réferi. Según él, en una ocasión llegó a la arena un señor humilde y le preguntó si podía hablar con El Santo, Rangel fue a buscarlo y le expresó el deseo del visitante, a lo cual el luchador respondió que sí, que lo esperaba. El señor había organizado una función de lucha en el Estado de México porque necesitaba con gran urgencia dinero, pues su esposa estaba enferma y requería de una costosa operación. El Santo aceptó presentarse en la función y al término de ésta, el organizador le preguntó al Plateado cuánto le debía, alo que este último respondió: "Mira tráeme un refresco y una torta porque tengo hambre, con eso me doy por pagado". En agradecimiento este hombre regresó a buscarlo, ya que gracias al dinero recaudado se salvó su esposa, y le llevó quesos, mantequilla y crema, que fueron recibidos con gran humildad por el enmascarado.

 

A pesar de la gran fama que logró, su calidad como luchador y como ser humano no sufrieron mella. Le ganó la batalla a la soberbia y nunca perdió su sencillez y profesionalismo, luchaba igual en una arena repleta que en la que había sólo algunos.

 

Santo el Enmascarado de plata es sin lugar a dudas la leyenda más grande de la Lucha libre Mexicana, y quizá del mundo entero, quien sin lugar a dudas forjó esta patria, icono de nuestra tierra, aun hace latir los corazones, incluso de quienes nunca lo vieron luchar, solo al ver el plata de su mascara o su nombre, el registro civil marca a un tal Rodolfo Guzmán Huerta, dice que nació en Tulancingo Hidalgo el 23 de Septiembre de 1917, pero nadie volvió a saber de el, de entre su piel, se encarno, el ídolo, la leyenda, el único y original Santo “el enmascarado de plata”, que en este mes estaria cumpliendo años; ahora debe estar luchando para entretener al supremo arquitecto.

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