LA FIESTA

En un lejano pueblo de cuyo nombre no quiero acordarme, la calma que imperaba hasta hace unos días se ha venido abajo, hoy no es otro de esos sábados de Cahuaca con Don Tencho, hoy se barren las calles con mas agua, el hilo con banderas va por toda la calle principal, una carroza enorme se dirige al auditorio municipal, y el sonido local anuncia -¡ya llego Señoras y señores, pónganse de pie y recibamos con un caluroso aplauso a la quinceañera!- .

 

En un vestido verde blanco y rojo, Patria entra entre miedo y alegría, aun no entiende bien porque se festeja en Septiembre, cuando no es la fecha de su nacimiento, -seguramente no habían podido reservar salón antes- piensa para sus adentros, se instala en la mesa principal, a su derecha esta Don Felipe Casto Peleón, en un traje verde militar que seguro le prestaron porque le queda enorme, todos en la fiesta, invitados, amigos de los músicos, afanadores, escribas, fariseos y pueblo en general hablan de eso, mientras surge algo más; nadie ha faltado porque en esta comunidad hace mucho que no hay fiesta, ni empleo, pero hoy hay tiempo para comer mole a costillas del cacique, así que todos omiten comentarios en tono de reclamo.

 

Del lado distal de la mesa de honor, esta Democracia, es la menor de la familia, es la más fea del pueblo (desde un punto de vista meramente estético) y de hecho nadie se lo quiere decir pero es adoptada, empero lo anterior es la única que no tiene novio, así que todos la alaban y la admiran, -que grande es nuestra Democracia-, -que bonita Democracia-, -Cada ves estas mejor, se ve que el tiempo te ha ayudado- se escucha cada que alguien saluda al anfitrión.

 

Al centro están sentados los parientes “gringos”, vinieron del otro lado solo a observar, se sabe que es gracias a ellos, que el dueño del pueblo ha podido amasar su fortuna, le ayudaron con su casa, negocio, etc. Todos dan constantes vueltas al baño, parecen un grupo de hormigas, y regresan tocándose la nariz, jalando aire, -será una gripa- comentan los amigos de la familia.

 

La primer mesa de la izquierda esta llena de mujeres solteronas, todas visten de amarillo, desde que entraron solo hablan de una cosa, que Don Felipe tal cual cuentan las malas lenguas no es el padre de la muchacha, que su padre biológico es un señor de tabasco, a su parecer ese hubiera hecho una fiesta mejor, pero como buenas damas decentes del pueblo, no han fallado al convite, ya que dicen que de la gorra no hay quien le corra, a más que estos días una de las señoras y uno de los hijos de Don Felipe, se dice ya hasta viven juntos, así que el vinculo es cercano.

 

El discurso de Don Felipe es todo menos corto y sincero, de hecho la gente ha olvidado que se trata de la fiesta de Patria, y a final de cuentas, él mismo lo piensa, si yo estoy pagando, yo contrate los mariachis, el pastel, luces, gorritos, y comida, es mi fiesta, y voy a hacerla como mejor me venga en gana; no deja de leer, hasta que es interrumpido –papa ya para, haz el brindis de una vez-.

 

Tras el Brindis Don Manlio y Doña Beatriz abandonan el recinto, solo fueron a que todo el pueblo viera a Enrique, y a hacer acto de presencia, tienen trabajo mañana, y no están para fiestas, tomaran el primer vuelo desde la capital, el pequeño Enrique no cerrara los ojos durante el trayecto, la cabeza le zumba con una idea de la que se desprenden millones de ideas más.

 

Ha comenzado el vals, (mese de ensayos de don Felipe y sus allegados, es el punto fuerte de la fiesta) los invitados observan como Patria se posa en el centro del salón, a su lado entran 4 muchachitos vestido de azul, y hacen una coreografía preciosa, las damas de más edad incluso lloran al ver aquello; pero el padre destino, no cumple antojos, ahí en el pleno baile, llega Juan Lana el pretendiente incomodo, un paria conocido como “el capo” quiere para el a Patria, y Don Felipe le tiene prohibido a la muchacha acercarse a el.

 

Los amigos de “el capo” se acomodan en las mesas de atrás, los 4 muchachos de azul ya no quieren bailar, están cansados dicen (en realidad tienen miedo a tener problemas, uno de ellos incluso es primo de Juan) pero el padre de la quinceañera se opone, y trae a otros 8 chambelanes, todos en traje de cadete, pero el baile es muy largo, muchas piruetas, cargadas y el primero cae… -tiron en el muslo- este no baila más ha dicho Don Prisco el medico del pueblo, después dos más van al suelo, la gente se acerca al anfitrión, -por favor, ya pare el baile-.

 

Entran 10 chambelanes más, todos de verde, Juan ya esta cansado ha venido por la muchacha no a ver “joterias”,  reúne a sus amigos, van a entrar a la fuerza, avanzan por el centro del salón, la gente se quita de su paso, Juan toma por el brazo a la muchacha, ha comenzado todo, los chambelanes contra Juan, los amigos lo defienden, Don Felipe observa y retira a su familia, la gente se acerca al anfitrión, -por favor, ya pare el pleito-, -¿Para que? Vamos ganando-, pero mantiene a su familia detrás de el, bastante retirados de la pelea.

 

Los comensales familiares de Juan lo defienden, los chambelanes empiezan entonces a atacar a los invitados, el pleito se vuelve un pandemónium, unos caen otros se levantan, empiezan a relucir las navajas, mas tarde las pistolas, Juan ha escapado del asunto, esta afuera del salón en su gran camioneta del año, se disipa el humo, el polvo, y en de rededor de los cuerpos, los familiares “gringos” bailan con la quinceañera, ella se siente incomoda con los toqueteos y las confianzas que se permiten, pero Don Felipe da su anuencia.

 

Los americanos empiezan a sentirse cansados, así que salen en busca de Juan con muchos dólares en la mano,  dan dos vueltas a la cuadra y regresan, traen aun sus dólares, los dedos llenos de polvo y muchas ganas de celebración, -Here is your yerno, my friend- gritan en tono festivo, este es el hombre que te hace falta para tu hija, señalan a Juan, con la mirada retadora sonríe, mira burlonamente a Don Felipe, el agacha la cabeza un momento, tras esto exclama –Si ya sabia yo, que tu eres decente, son esos amigos tuyos, los que te perjudican, pero vas a ver m’ijo los voy a encerrar a todos-.

 

Juan baila ahora con Patria, la gente del pueblo que aun esta en el salón, bailan con la menor, y se preguntan ¿Por qué siempre nos toca bailar con la más fea?

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Una respuesta a LA FIESTA

  1. Gaby dijo:

    Se dice que don Felipe le quería comprar a Patria un vestido parecido al que uso su prima la del otro lado en sus sweet 16; q las señoras de amarillo se autodenominan madre de la chamaca, segun xq la quieren, cuidan y defienden, aunque nomas le busquen marido pa salir ellas de la pobres.., y que la fiesta se acabó pronto porque llegó un gorrón malacopa que nomás llegó a querer dar putazos… un tal Karl… Patria definitivamente tuvo unos 15 años al estilo Espergencia

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