SOBRE LA MUERTE DEL ABUELO (ALGO MUY BREVE)

Ya estaba yo grande, pero era un pobre niño perdido, crecí a la sombra de sus firmes instrucciones, sus frases secas y su leyenda, era per se un ser mitológico, creado con nuestras fantasías y miedos, se alimento de todo y todo lo devolvió, cada uno tomo lo que dio o se dio por perdido ante él.

La vida se le extinguió, quizá no como todos hubiéramos querido, pero fue de la mejor manera, rodeado de los seres que lo quisimos; le vi ahí acostado, como quien descansa un sábado por la mañana, bromeo con mi padre, -“estos del seguro, por fin le atinaron”- le dijo en forma graciosa.

El abuelo, cuando era joven, tenía un automóvil que usualmente se descomponía, siempre tenía algo que enderezar, rectificar, sopletear o cambiar, su mecánico de confianza era también su amigo, y solía, después de ayudarle con las reparaciones, hacerle siempre la misma broma –y que esta vez si fuera quedando-; por eso todos reímos cuando mi padre le dijo al abuelo, -y que si te fueras aliviando-.

Se veía como un sinónimo de salud, aun de ser un fumador empedernido y tomador como el que mas, se fue muy rápido en cuestión de un par de días, se dejo seducir por la catrina, supongo, que esa afición por las mujeres fue también su sello, aun así, era sabio y era el abuelo, ahora que en paz descansa, goza de un gran beneficio de la postvida, a nadie le importan tus vicios y tus errores, prefieren recordar tus glorias y tus gestos nobles.

El día que moría, yo manejaba mi carro a toda prisa para atravesar la ciudad y verlo, un giro inesperado de la vida y mi denotada falta de pericia al volante, repito, era yo un niño perdido, me hicieron colisionar de forma brutal contra otro auto, quizá era el abuelo, sabiendo de mi obstinación, hizo lo único que detendría mi camino, para que yo supiera que debía dejarlo ir en paz, sin hacer aspavientos.

Enterrarlo fue un martirio, y fue lo más terapéutico que he vivido, supe que estaba en un mejor lugar, que ya no habría ni doctores, ni deudas, ni prisas, ni quien hablara mal de él, fue muy bueno en mi alma, y un año después cuando al abuelo (come curas reconocido) le hicieron una misa de aniversario luctuoso aprendí que, ya de muerto todo mundo se pasa tus ideales por el arco del triunfo, a manera de homenaje NO FUI.

Dicen que la materia, cuando alcanza la máxima aceleración, se convierte en energía, bueno, pues el abuelo alcanzo esa aceleración, cabalga como una gran masa de energía por la tierra, o con el supremo arquitecto, no lo sé, pero seguro esta mejor que aquí… eso pone una sonrisa en mi, ahora veo qué grande es eso de morir.

Hay gente que da enseñanza de vida a través de su forma de vivir, esos son buenos; pero hay quienes hasta con su muerte dan lecciones de vida, esos son imprescindibles.

 

Ojala esto te sirva con lo de tu abue,

Con todo mi respeto y admiración,

Que Dios te de valor y sabiduría.

Así sea.

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Una respuesta a SOBRE LA MUERTE DEL ABUELO (ALGO MUY BREVE)

  1. Gaby dijo:

    a mi me ven feo por no querer visitar la tumba de la abuela… pero si siempre fue tan activa… para que quererla imaginar ahi acostada sin hacer otra cosa que ver a la gente llorar y el pasto crecer… cuando voy… cierro los ojos.. i la imagino regañandome porke llegue a saludarla con olor a tabaco…

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