DON DIONICIO

Entre la larga travesía de andar por el sol del mediodía, buscando alguna picazón que rascar, fui a dar de lleno y como un acto de Baco, hasta el fondo de una cantina de mala muerte, más que otra cosa, porque estaba sonando un conjunto norteño que alegremente interpretaba “el pata rajada” (de la autoría de “Piporro”), ante tal sonrisa de la diosa fortuna, no pude resistir, me senté en la barra como cualquier invitado, y cuatro canciones después (dos victorias entre pecho y espalda) empezó un tipo que estaba casi al lado del baño a entonar, pausado, entonado y con grandes dotes de oratoria, como había sido su infancia, acompañando a su padre, quien al parecer era un hombre muy noble, acaudalado y con responsabilidad social, de ahí paso a su adolescencia y a sus primeros empleos, como fue sorteando las vicisitudes de esos años mozos, y para mí, lo más sorprendente, es que no podía ni llegar bien al baño, pero estaba narrando su historia como los sabios mandan, fluido y sin parpadear siquiera, no titubeaba citando fechas, lugares, amores, referencias históricas, y ahí empecé a darme cuenta que no había nadie más, no escuchaba los vasos que chocaban, las platicas ajenas, ni los músicos que volvieron a tocar, estaba viendo mi trago y escuchando a Don Platica, que tras narrar como fue corrido de su empleo de vendedor de seguros, culpa de unos gringos, exclamo -RECORDARE, Y EN MI HABRÁ VENGANZA, MI VENGANZA SERÁ, OLVIDAR QUE EXISTEN, Y HACER MI MUNDO APARTE DE SU SER- detuve la cerveza en mi boca, deje de beber y voltee por primera vez a ver a ese hombre, que había derramado aquella sabiduría, al tiempo que derrama su corona, y gritó -¿QUÉ NADIE ACA LE VA A INVITAR UNA CERVEZA AL QUE LES HABLA?- voltee a ver al cantinero, y tras pedirle una corona al hombre ese, me dijo –no le mueva amigo, que por más que tomé no se va a parar, va a seguir hablando, déjelo así, a ver si ya se va-, ¡eso jamás! era un filosofo, un hombre de mundo, un tipo en un bache, a darle un trago, que el agradeció a la concurrencia y prosiguió; le había invitado ya 3 coronas a Don Prosa, y a mitad de mi 6 victoria dijo -LA BUENA GENTE SIEMPRE TERMINA SU DÍA CANSADA, PORQUE LOS HIJOS DE LA CHINGADA, SIEMPRE ENCUENTRAN LA FORMA DE PASARLE SU TRABAJO A LA BUENA GENTE- sonreí por un momento, algunos rieron, creo que hasta un par aplaudió, y agregó burlonamente, -NOSOTROS SOMOS HIJOS DE LA CHINGADA, POR ESO VENIMOS A BEBER, PARA TERMINAR CANSADOS, Y CREERNOS BUENA GENTE- en ese momento todos echamos a reír, hablo de amor, de la nación, de los presidentes, de la selección nacional y por último de la gente, de los mexicanos, y tras la cuarta corona que le compré, cerro con letras de oro, con una frase digna de un monumento -COMO TRABAJADOR, COMO GUERRILLERO, Y COMO DEPENDENCIA, COMO DEPENDENCIA… CHINGUEN A SU MADRE TODOS- ¡a viejo borracho!, pensé para mis adentros, encima de que estoy aquí cosechando las margaritas que arroja al barro, me la refresca, pero en ese segundo de indignación agregó –MENOS EL HÉROE DE LA BARRA, QUE ES EL UNICO QUE ME INVITO ALGO- ¡Bravo! Grito un beodo, a lo cual una serie de vítores y chiflidos secundaron, soy un ídolo, le dije con una sonrisa a Gustavo, el cantinero, mientras pagaba el precio de ser una celebridad.

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2 respuestas a DON DIONICIO

  1. Gaby dijo:

    lo ves? eres un heroe, pero que sea la cerveza y no tu grito de guerra el precio para lograr la fama, eso recuerdalo siempre señor don heroe de la noche bohemia. Esos grandes sabios se encuentran en los lugares menos esperados, te los encuentras en cantinas o en el metro, las verdades celestiales te llegan en una esquina mientras la impuntualidad ajena te hace escuchar las palabras de un desconocido…. donde sea… donde quieras realmente… porque tambien es decision propia atender o no las sabias palabras que se te ponen en frente nomas porque sí. Desde la rara y calida ciudad hogar del edificio gris donde vivo en mi huevito deprimente pero agradable, te mando un saludo, un abrazo, un beso, una sonrisa de agradecimiento y, sobre todo, estas tontas palabras que igual no trascienden, pero demuestran lo mucho que me enseñas y ayudas con tu blog.

  2. Liz dijo:

    Bendito licor que convierte a mujeres mundanas en ninfas de la belleza, ayuda a mitigar las penas, a enmendar corazones rotos y hacer de este mundo gris y opaco uno de color y de pachanga. Si no fuera porque salen arrugas yo me conservaría en alcohol. Empino el codo ante todos esos valientes filósofos que no, no son ¡Callen ese pinchi viejo borracho! A sentirse orgullosos por ser valientes y expresar su opinión. Un gran saludo a mi héroe de novela. Que con esas cuatro cervecitas le pudiste haber salvado la vida a don chácharo . Quién sabe. Y tal vez se de cuenta que no todos somos hijos de la chingada y aun hay gente buena y noble en este mundo.

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