YO ERA UN INFELIZ

He pensado, justo hoy contarles la epopeya de cómo deje de ser “ese”, el de antes…

 

Primero quiero atender a cuestiones de mera referencia, veras, del griego mitos, mentira, y manía, modismo. Se define mitomanía como el trastorno psicológico consistente en mentir patológica y continuamente falseando la realidad y haciéndola más soportable; el mitómano sublima su impulso transformándolo en arte. Quizá quien mejor expuso un modelo de esta patología sea Juan Ruiz de Alarcón en su obra “La verdad sospechosa”, donde el tema es esa tendencia morbosa a desfigurar, engrandeciendo la realidad de lo que se dice.

 

Con frecuencia, el enfermo, de carácter más bien paranoide, desfigura mentirosamente la propia idea que tiene de sí mismo, magnificándola (delirio de grandeza) o simplemente disfrazando unos humildes orígenes con mentiras de todo tipo, de forma que llega realmente a creerse su propia historia y se establece una gran distancia entre la imagen que tiene la persona de sí mismo y la imagen real. Muchos famosos (cantantes de rock, celebridades de diez minutos, etc.) han padecido esta dicotomía.

 

Si bien la mentira puede ser útil y es un comportamiento social frecuente, el mitómano se caracteriza por recurrir a esta conducta continuamente sin valorar las consecuencias, con tal de maquillar una realidad que considera inaceptable urdiendo todo tipo de sistemas delirantes. Esta característica está asociada a trastornos de personalidad graves y se puede relacionar con dos tipos de caracteres: por un lado, los necesitados de estimación, y por otro, los que sufren un trastorno de personalidad hipertímica, es decir, las personas que tienen un ánimo muy elevado (superficiales, frívolos, impacientes).

 

Algunos adolescentes padecen de este trastorno debido a su personalidad inestable. Es bueno señalar que esto mayormente se da en aquellos cuyos padres son excesivamente rígidos o exigentes con ellos.

 

Al darme cuenta de este padecimiento, horrorizado acudí al psiquiatra, el Dr. Lars Ulrich quien en un español muy acentuado como de Baviera, me explicó que "todo mitómano siempre quiere mejorar su autoimagen, es narcisista por naturaleza y miente porque en el fondo tienen un problema serio de autoestima".

Y mientras desde la muralla la situación es un tanto jocosa, para quienes conviven con un mitómano puede tornarse insoportable, pues muchas personas no saben si seguirles la cuerda y acompañarlos en su ¿locura? O tratar de hacerlos entrar en razón.

 

Como su paciente le conté la larga lista de mentiras que acarreaba en mi espalda, los mitos y las novelas que había armado a mi alrededor, y detalle, como la gente que me rodeaba me daba “cuerda” aun sabiendo que todo eran inventos, por lo tanto yo, no era un “sujeto peligroso”, el me contesto que esa no era la salida, "Hay que llevarlo a un principio de realidad en el que se dé cuenta de que no puede fantasear, porque el choque con la verdad es duro. Por encima de cualquier cosa, no se le debe seguir la cuerda, y lastimosamente, esa suele ser la posición más frecuente de amigos o conocidos”, así que debí pedir a los cercanos a mi, que no alimentaran más mis fantasías y alucinaciones.

 

En fin, poco a poco me explicó el psiquiatra que era yo el más común de los casos de mitomanía en las subsecuentes visitas, recuerdo bien sus palabras "la mayoría de los pacientes en su estado, son manipuladores, convencen y suenan creíbles; así también debe saber que en el fondo sufren de frustración, son egoístas y narcisos, no tienen control de sus impulsos y pueden presentar adicciones al sexo, juego, drogas, etc.; e incluso a veces tienen rasgos considerados trastornos de personalidad”.

 

No fue fácil para mí, como tampoco es para otros mitómanos reconocer la condición, pero una vez que di ese paso fue posible ayudarme con terapias y algunos medicamentos.

 

Al término de esta metamorfosis, le platique al Dr. Que yo tenía miedo, mucho miedo de recaer, de volver a mentir compulsivamente. El me miró y me dijo en una voz de alivio, como quien acaba de salvar la vida a otro ser humano “Usted puede tomar como medida preventiva, la de pedirle a sus conocidos, amigos, familia, etc. Que si lo descubren en una mentira, por pequeña que sea, le digan fuerte y claro, viéndolo a los ojos ¡CONECTA LA LENGUA CON EL CEREBRO!”

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Una respuesta a YO ERA UN INFELIZ

  1. Gaby dijo:

    jalapeño!!! esta es sin duda mi favorita.. que genialidad de matizar ciertos transtornos… io no podria hacer eso jaja. debo admitir que leer aqui sobre mitomanos me sorprendio demasiado… porque debo confesar que io fui victima de un mitomano :S pero en fin… esa es historia x… lo importante es que sigues y sigues escribiendo… y asi se que sigues vivo, y obviamente fiel a mi palabra, seguire comentando las entradas de tu blog. un abrazo i un beso niño muy muy agradable

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