CALAVERITA

Quienes escriben calaveras gustan desarrollar su imaginación para decir lo que piensan, aceptando el reto de comunicarse en verso, octavas o décimas de todos los sabores y gustos.

Esta forma de escritura se desarrolló desde el siglo XIX. Al cobrar fuerza en el siglo pasado, las calaveras comenzaron a ser censuradas por los gobiernos en turno, debido a que una gran cantidad sirvió como crítica a los funcionarios, pues en ellas se manifestaba la inconformidad que imperaba entre los gobernados. La policía llegó a confiscar o a destruir muchas de éstas, por eso no es fácil encontrarlas en las hemerotecas. A pesar de la censura, en el Día de Muertos se ejercía, y ahora muy poco, esta forma de escribir, con el consentimiento de las autoridades.

Hay quienes hicieron periodismo atrevido con las calaveras dedicadas a magistrados, maestros, poetas, militares, artistas y otros personajes, mismas que publicaban en hojas sueltas, en periódicos, revistas, y se vendían al público el 2 de noviembre. Entre estas publicaciones se encuentra La patria ilustrada, semanario del siglo xix, que registra algunas de las calaveras más antiguas.

Con el surgimiento de su periódico El apretado, en 1950, Renato Leduc impulsó las calaveras sobre políticos, política y otros personajes de la vida pública, que aún circulan en el ambiente.

En la actualidad, las calaveras anónimas languidecen aunque las veamos aparecer en hojas, pasando de mano en mano en las calles, acompañando a las multitudes. Cada vez que se festeja el Día de Muertos, su producción es menor y escasos sus escritores, la que sigue es a manera de homenaje al maestro Leduc… hèroe.

 

 

Me embriague en la cantina,

“La inmortalidad del cangrejo”,

Cuando vi a “La Catrina”,

Que salía de un gran espejo,

Vengo a llevarte Germán,

Por ser feo, pobre y pen…sar,

Que te ibas a escapar,

De tu destino final.

 

¿No voy a zafarle al sable?

Le pregunte, a la tía de las muchachas,

Sabes que esta no la esquivas,

Ni entregándome las… palabras,

Más tiernas, de amor quizás,

Hoy no “chutas” ni pa’ atrás.

 

Beodo, fatuo, contumaz e ignorante,

Escribiendo tonterías, casi diario,

Te las das de culto e interesante,

Ya se te acabó el erario,

Eres un proscrito repugnante,

En serio eres el idóneo,

Para ser mi secretario.

 

Armado con pluma y pergamino,

Serví a la descarnada señora,

Y le encajamos el canino,

A quien le llegó su hora.

Vamos por almas benditas,

Me dijo firme la muerte,

No chingues niña bonita,

Le conteste insolente,

Si esto es México, mi vida,

Aquí hacen falta los decentes.

 

Vamos por diablos sin cuernos,

Recolectemos en gran juerga,

A puro hijo de la ver… no,

Ya basta de darles tregua.

 

Súbale, súbale, que hay lugares,

Grité en acento “tepiteño”,

Y fuimos, por finos y vulgares,

Demostrando gran empeño.

 

Giras tu guadaña mortal,

Y una vida ahí se acaba,

Hazme un favor especial,

Ahora vamos por CÉSAR NAVA

Toma su alma a toda prisa,

Pues su logo es el fascismo;

Azul cielo  su camisa;

Es solo, PAN con lo mismo.

 

Ahora sigue de presa,

Quien no entendió la farsa

Del guiso, sirvió de tapa,

Solo era burda comparsa,

Pero no lo hizo de a grapa,

Dijo la muerte con risa,

Es JUAN el de IZTAPALAPA.

 

Ahora tacha de la lista,

A quien provocó terror con saña,

Es  JOSMAR el terrorista,

Y aquí guarda tu guadaña,

Antes de su condena por mal hombre

Por ser idiota, tocado y sombrío,

Donde espalda cambia el nombre,

Invítale un jumex de lata y frio.

 

Sigamos con la recolección,

Ahora va ELBA ESTHER

Quien siembra la corrupción,

Sentada en una Hummer,

Se inventó la influenza,

A-ACHE-ELE-ENE-ELE en un segundo,

Ahora va con presteza,

A-ACHI-NGARSE en otro mundo,

Con un sueldo normal,

Como maestra decente,

En una escuela rural,

Pa’ que vea que se siente.

 

Calaca, trabajadora,

Le dije -ya estuvo bueno-,

Ve nomas la pinche hora,

Ya vámonos al averno.

Queda espacio a uno más,

No será para otro año,

Ya acabare con un rapaz,

Que les ha hecho mucho daño.

 

Y grite desaforado,

¡Hasta que se le hizo a la nación!

Pues ante mi asustado,

Estaba FELIPE CALDERON,

 

Dijo la parca, muy formal:

“Tú sí que no tienes madre,

Eres engendro infernal,

Y del hampa eres compadre,

 

Tus amigos son magnates,

Y los que chingan la tierra,

A pobres y disidentes,

Contras esos sí, tienes guerra,

 

Acaba ya con ese ojete,

Que a la nación roba el oro,

Dale muerte cual MANOLETE,

De una cogida de toro.

 

¡OLE!

 

Me miro fijo la huesuda,

Ahora si Odín malsano,

No te llegará la cruda,

Hoy te comen los gusanos.

 

Ver MI REBAÑO SAGRADO,

Gran muerte bien habida,

Dirigidos por un tarado,

Ese es el infierno en vida.

 

¿Así paga la calaca mi asistencia?

Le grite: ¡QUE INJUSTICIA!

Desperté entre un gran bullicio,

Con sabor a tequila en la boca,

Pague ya su cuenta socio,

Me dijo un mesero poca ropa,

Y abandone este vicio,

Que se pone “mala copa”.

 

 

¡ESPERO HAYAN TENIDO BONITO

DIA DE MUERTOS!

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