GRACIAS, AMOR DE MIS AMORES…

Porque salía la calle a “cascarear” enfundado en tu playera, por el prodigioso estilo de juego de las “superchivas”, por las muchas noches sin dormir imaginando goleadas y festejos, porque esta misma pasión ha sido heredada por generaciones, por Ramón enarbolando el apellido “Ramírez” sobre su número 7, por el gol a 5 minutos del final contra Santos en la liguilla de 1995, por Ramón Ramírez quebrándole la cintura al americanista Marco Rossi en el Azteca, demostrando que contra un mexicano no podía, por el gol del Tilón en la semifinal contra el Morelia en el 97, por el abrazo frenético con mi padre festejando el campeonato ante “los toros de neza”, por el herido rostro de Ramón Ramírez cuando supo que lo habían vendido al máximo rival, por la indignación de la gente ante los pésimos manejos de la Promotora, por el gol del Chima Ruiz con el que eliminamos al Atlas, por Ramoncito Morales cumpliendo el sueño colectivo, jugar con el equipo al que admiraste desde pequeño, por la pasión y entrega que “San” Oswaldo Sánchez puso en nuestros colores hasta en los partidos amistosos, por Jaír García entrando en nuestra historia con una "tijera", por Ramoncito defendiendo la camiseta rojiblanca con el codo dislocado y el brazo pegado al cuerpo porque ya no había más cambios, por un frío holandés como Westerhof y un ídolo ajeno como Palencia enamorándose de estos colores, por el infalible saludo de Oswaldo a la gente partido a partido, por el Tiburón Sánchez burlándose de los barristas del Atlas y restregándoles en la cara nuestra camiseta, por los festejos del Bofo en los dos clásicos del 2005 contra el Atlas, por los goles del Pato Alfaro y del Bofo contra Boca aquella noche que demostramos, porque somos la afición más grande del país, por el orgullo indescriptible que sentí después de ganarle al Sao Paulo en el Morumbí, por inolvidable tarde del "Milagro del Centenario" en Chiapas, por vencer con señorío dos ocasiones en el apertura 2006 ante tu más intransigente rival, por rehacerte siempre de tus cenizas, como en la tarde que callaste a la bombonera con un gol del “Bofo” Bautista, que hizo arrancar el carnaval en la nación entera, por dejarme verte en tantos escenarios, porque me dejaste ir de tu mano, el veintiséis de octubre del 2008, a verte ganar (bendito seas Arellano) en casa de quien no merece ser mencionado, por levantarte fiel a tu costumbre y dejar en el camino a River Plate, por demostrar copa tras copa que los argentinos no pueden contra ti, porque las horas más lindas las he pasado contigo, ganes o pierdas, yo estaré ahí, y 30 millones de rojiblancos más.

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