El Dr. Jekill y Mr. Hyde:

Primero, debo pedir una atenta disculpa, a quienes han visitado nuestra ZONA DE TOLERANCIA y se han encontrado con el mismo texto viejo una y otra vez, es solo que cronos ha lanzado sobre mi un conjuro y ahora mis días duran exclusivamente lo necesario para sacar a flote mi trabajo (es la única explicación lógica que encuentro).

          Espero que alguna vez hayan tenido el PLACER de leer, oír del libro o mínimo ver la película del titulo en cuestión, pues bien, si no es así, ahí les va una sinopsis, pero advierto que dura menos que un estornudo (hubiera deseado decir algo mas profundo), el Dr. Jekill es un respetado medico, serio, decente, formal, limpio y probo ciudadano, entre sus experimentos, encuentra una pócima que lo transforma en Mr. Hyde que es todo lo contrario, el cual goza de especial gusto por las parrandas y los lupanares, pero como todo buen malevo arma pleito e incluso llega al homicidio, el Dr. Jekill es ahora sospechoso y se ha percatado que ya no hay marcha atrás, ya no quiere consumir la pócima, pero cuando se transforma en Hyde, es exitoso con las mujeres, y mas importante que eso, logra despertar las mas extrañas pasiones de parte de una mujer en especial, pues bien, al final el Dr. Impotente ante lo inevitable firma una confesión y se sienta a llorar en sillón esperando que la formula haga efecto por ultima vez, para dejar de ser Jekill y pasar a ser Hyde el condenado; y ustedes dirán… y eso al pueblo ¡Que c#¡ng@do$ le importa! bueno pues muy simple, parte de la obvia analogía, ya que se dice que el autor de esta obra era adicto al opio, pues algo ulterior…

          Quien no abraza a su Hyde, quien no acepta que no es definitivamente bueno, quien debe ser rígido, incorruptible y sano siempre, no va a ningún lado, el cielo esta tapizado de ángeles, Dios tiene todos los que necesita, en la tierra requiere seres humanos, esas extrañas aberraciones de la creación, capaces de ser sublimes y perversos,  trenzadores de las míticas líneas de lo piadoso y lo maléfico, que por ser tan indeterminados, son determinantes para el equilibrio de la tierra, es por eso que la resigna a nuestro cuidado, y dominamos el agua, el aire y a veces la vida, esta es la pesada carga de la naturaleza humana, quien se rehúse a creer y abrazar su dualidad, terminara asesinado por su parte pérfida, necesitamos un lado oscuro que nos equilibre, negar nuestro HYDE, es negarnos a nosotros mismos, y entiéndase bien que no es que engendremos un fenómeno altanero y retorcido, simple y llanamente ¡ASI NACEMOS! Y no hay mas, sin esa malicia implícita en nosotros, que nos impulsa a ser mas ricos, fuertes, rápidos, en fin… mejores que los demás, podemos estar, pero no ser, y he ahí remate del tema.

 

          Agradeciendo de antemano todas sus visitas y prometiendo que la próxima vez si tendré café y galletas, solo me resta decirles, no maten a Hyde, convivan con el, denle espacios para que tome las riendas, a veces el instinto es mas lógico que la razón, pues nuestro instinto primario es quien nos salva la vida, antes que la razón logre comprender la situación.

 

Firman de conformidad:

Dr. Hekill                                                        Mr. Hyde

  

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